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viernes, 22 de junio de 2018

SERIE TV: PEAKY BLINDERS de Steven Knight

Temporadas 1-2-3-4
UK. 2014/ 2017
BBC
Directores.-
Otto Bathurst. Tom Harper. Colm McCarthy
Intérpretes.-
Cillian Murphy. Helen McCrory. Paul Anderson. Joe Cole. Finn Cole. Annabelle Wallis. Sophie Rundie. Sam Neill. Tom Hardy. Benjamin Zephaniah. Ned Dennehy. Adrien Brody. Charlotte Riley. Paddy Considine. Natasha O'Keffe. Gaite Jansen. Charlie Murphy. Katie Phillips.
Duración.-
6 episodios por temporada.
55' C.U.

Efectivamente, ahora que para ver una serie no hay que esperar semana a semana un nuevo capítulo, hay que reconocer que hay algunas que crean adicción. La posibilidad de alargar capítulo a capítulo el visionado de las mismas, convierte el hecho de parar en una demostración importante de fuerza de voluntad. Al menos para mi. y al menos con algunas.
Eso es lo que me ha pasado con Peaky Blinders cuyas cuatro temporadas me he tragado en poco más de dos semanas.
Y es que hacía tiempo que no  entraba en una saga tan apasionante.
Los Peaky Blinders son una familia de irlandeses de origen gitano que se han afincado en Birminghan.
Su negocio es el de las apuestas en las carreras, combinado con algunos pubs y con el uso de la intimidación, todavía centrados solo, al comenzar la serie , en algunas zonas de su ciudad.
Entre los hermanos, destaca Thomas. Traumatizado tras su regreso de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, es un joven capaz de combinar su inteligencia y ambición con cierto ánimo suicida que le lleva a aceptar cualquier riesgo y una visión lúcida que entiende el bien y el mal, incluso cuando es más dado a profesar esto último.
A su alrededor, sus hermanos, su tía Pole ( una mujer a su altura ) y diferentes personajes que se van incorporando a su amplio concepto de familia.
A lo largo de estas cuatro temporadas, vamos a asistir al ascenso de esta familia, desde los bajos fondos de una ciudad de provincias hasta convertirse en un referente de prosperidad y poder en Londres. También a su intento de pasar desde la clandestinidad a lo, más o menos, legal; desde su orgullo arcaico a la búsqueda de reconocimiento.
Para ello, deberán de utilizar todas sus capacidades delictivas y su instinto de supervivencia, pero también deberán de luchar contra los instintos de una rígida sociedad de clases, dispuesta a utilizarles siempre pero no a hacerles sitio fácilmente.
Como es habitual en todas las producciones de la BBC, esta es impecable. Por lo que respecta a sus señas de identidad, el clasicismo narrativo se combina con una realización efectista y una banda sonora con canciones actuales que, no sólo no resulta anacrónica sino que sitúa a sus protagonistas en lo que serían en un mundo moderno.
Pero creo que las dos bazas más relevantes de Peaky Blinders son sus interpretaciones y su guión.
Con respecto a lo primero, no es sorprendente. Ocurre siempre en las series inglesas donde el mínimo secundario demuestra una adecuación a su papel absoluta. Todos están fantásticos. De todos modos sería ceguera no destacar a Cillian Murphy, columna vertebral del relato, demostrando una personalidad y una fuerza que nunca le había visto hasta ahora. Junto a fantásticos actores desconocidos, se incorporan caras como las de un maligno Adrien Brody o un divertido Tom Hardy.
En lo que se refiere a la escritura, es apasionante, capaz de integrar una línea argumental lineal con tramas paralelas que inciden en la definición de sus personajes, siendo estos otro de los factores que convierte la serie en única, dotándole de una riqueza difícil de igualar.
Y he dejado para el final su textura. Muchas veces en Peaky Blinders tenemos la sensación de estar admirando un cuadro en movimiento, una pintura que se sitúa entre el realismo y la evocación y siempre, incluso en sus momentos más duros, en el centro de la belleza.
Es importante poder decir de un producto de ficción que es apasionante. Sin duda Peaky Blinders lo es, sin que exista ningún desequilibrio en sus temporadas. Espero poder ver en breve la coda final de esta familia que no deja de recordarme a la posibilidad que nos ofreció Coppola con su versión de El Padrino que colocaba la historia en orden desde el punto de vista temporal. Es la historia, la Historia de esos grandes imperios empresariales que no siempre, o casi nunca,se fundaron desde la honestidad pero que llegaron a ocupar la cúspide.
Nos queda, creo, una próxima temporada.
La espero, con ansia.

Público

     

jueves, 21 de junio de 2018

TEATRO: THE TAMING OF THE SHREW de William Shakespeare

Globe Theatre on Tour
Director.-
Brendan O'hea
Intérpretes.-
Luke Brady. Stephan Cennydd. Cynthia Emeogy. Sarah Finigan. Colm Gomley. Russell Layton. Rhianna McGreenvy. Jacquelinne Phillips.

Para quien no lo conozca, el Globe Theatre es un apasionante proyecto teatral construido a las orillas del Támesis, en la antigua localización del legendario templo de Shakespeare. Con la misma estructura que antaño, representa las obras del bardo inglés en el fondo y forma de entonces, recobrando el aura de experiencia festiva que en aquellos tiempos tenía el teatro. Es fantástico poder ver las obras del dramaturgo en el mismo entorno y a modo y manera en que fueron concebidos.
La calidad cada vez mayor de sus propuestas ha hecho que desde hace unos años, su compañía inicie giras internacionales. Sin duda se pierde parte importante de la experiencia pero no de la calidad.
Esta vez proponen en Madrid un juego divertido: son tres las obras preparadas, pero será el público con sus aplausos previos, quien determine cual se representa cada noche.
Ayer tuve la suerte de que finalmente la elegida fuese The Taming of the Shrew. No es que tenga nada, por supuesto, en contra de Noche de Reyes o El Mercader de Venecia, pero es la que menos veces había visto representada, y en tiempos del MeToo , tengo dudas de que vuelva a haber muchas oportunidades.
Y es que, entrando ya en faena, La Doma de la Bravía o La Fierecilla Domada, ambos nombres utilizados en las traducciones al castellano, es el sumun de lo que hoy podría entenderse como políticamente incorrecto dentro de la materia de igualdad.
Una comedia deliciosa, en apariencia menor pero con una estructura tan alambicada como sus mejores construcciones, este texto tiene su base en la necesidad de sometimiento que las esposas deben a sus maridos. El parlamento final de Catalina debe de superar lo soportable para cualquier feminista que se precie.
Lo destacable en este caso, es que la compañía opta por una representación acorde con su filosofía: la pieza se representa como fue escrita, sin ningún tipo de interpretación que actualice el mensaje para las mentes de hoy. Se asume ese sentido arqueológico. Estamos ante una obra clásica como puede ocurrir ante un cuadro, una ópera o una escultura. No hace falta repetir la actitud de Blanca Portillo en su Tenorio, mostrando de forma contundente su odio a Don Juan.
Creo que es una decisión correcta y, sobre todo, fuera de toda consideración crítica. Si se quiere criticar a alguien, que se critique a Shakespeare y a quienes le han ( hemos ) convertido en un genio admirado.
Por lo que respecta a la representación, como comentaba al principio, se pierde parte de la experiencia, pero aun así, todo tiene mucho de arcaico en el buen sentido. Un sólo escenario, rústico, con suficientes puertas, la ingenuidad de creerse los cambios de fisonomía con un sólo cambio de chaqueta, es decir, contar con la complicidad del público, y , sobre todo, un conjunto de excelentes actores, ocho, que representan a la perfección los papeles que les tocan, sin distinción de sexo pero sin que ello nos suponga ningún problema.
Pero sobre todo, está el carácter festivo de la velada, aderezado con unas cuantas canciones muy bien interpretadas y lleno de sonrisas que comienzan en su primer acercamiento al público que llenaba el teatro.
Asistir a esta representación del Globe Theatre es una gozada, tanto por lo que tiene de calidad como de experiencial. Es amor al teatro, como un elemento lúdico e inteligente, festivo y honesto.
Fuera de su entorno, pero sin perder lo que les hace grandes.
Lo dicho: una gozada.

Público

sábado, 16 de junio de 2018

CINE: EN TRÁNSITO de Christian Petzold

Alemania 2017
Franz Rogowski. Paula Beer. Godehard Giese. Lilien Batman. Maryam Zaree. Barbara Auer. Matthias Brandt. Sebastian Hulk. Emilie de Preissac. Antoine Oppenheim. Louison Tresallet. Alex Brendemuhl

En sus dos películas anteriores, Bárbara y Phoenix, Petzold ya demostró su interés y buena mano para el melodrama. Es difícil superar la emoción que produce la última escena de la segunda, un modelo de como actualizar los modelos narrativos más clásicos sin traicionar su esencia.
Además, su escenario era repetido: la ocupación o las consecuencias de la ocupación en la Segunda Guerra Mundial, y un tema que parece obsesionarle, la identidad y la ambiguedad que se puede producir entre quien realmente somos y un nombre, un tema, por otro lado, muy querido en el género melodramático.
En Tránsito regresa a ese escenario, digamos más bien a ese escenario conceptual, luego explicaré porqué, y la identidad también está presente.
El joven protagonista es un judío alemán en fuga, llega a Marsella esperando conseguir los permisos para viajar a Méjico. Allí conocerá a una mujer que busca desesperadamente a su marido que él, sabe muerto y cuya identidad usurpa.
Pero Petzold en este caso se atreve a llevar su melodrama al extremo desde la estilización.
El paisaje de Marsella, no es el de la época de la historia que nos cuenta si no el actual. La acción se centra así sólo en los personajes, que parecen aislados de su alrededor y vinculados sólo a sus propios sentimientos. De hecho, en algunos casos, es tal el nivel de abstracción que, en sus primeras apariciones, el personaje de Marie se mueve entre los límites del sueño, algo que se potencia al conocer algo más sobre esta mujer capaz de morir por lo que traiciona.
En el fondo, creo que gran parte de la desolación que transmiten sus imágenes, está no sólo en lo triste de la propia historia sino en esa sensación de extrañamiento que nos ofrecen los protagonistas, deambulando como fantasmas en un tiempo al que no pertenecen y donde no encuentran asideros. El hecho de que la voz en off acompañe todo el relato acotándolo, no sólo supone utilizar otro recurso que de nuevo remite al clasicismo, sino que también abunda en sa distancia que convierte esta obra en tan singular.
Petzold, en una filigrana temporal muy creativa, incluye también en el mosaico a unos inmigrantes procedentes de África en el contexto actual.
Esto ha llevado a algunos a pensar en el mensaje de universalidad como objetivo del autor, comparando la situación de entonces con la de ahora. No creo, francamente, que el director alemán pensase en semejante barbaridad. Más allá de trasladar quizás que el desarraigo no ha desaparecido, en toda su desesperación, está clara la diferencia del uno frente al otro. Gracias al cielo, la civilización ha evolucionado, a pesar de los predicadores de la desgracia que hoy tanto abundan en los parlamentos.
Pero volvamos a la obra:
Con esa estilización, con esa concentración que se resuelve de una forma tan visual que es capaz de generar una poesía gráfica en la que nunca molesta el anacronismo, el director consigue hacernos navegar con suavidad por esta historia de amor hasta exprimir nuestros sentimientos.
De nuevo, la obra que nos propone Petzold es elegante, intensa, narrativamente sólida, cargada e enoción.
Pero además en esta ocasión, se atreve a asumir un riesgo del que, sin duda sale triunfador.
En Tránsito es un acierto, apasionante en su inteligencia y hermoso, muy hermoso.

Público

viernes, 15 de junio de 2018

CINE: WESTERN de Valeska Grisebach

Alemania/ Bulgaria 2018
Meinhard Neumann. Reinhardt Wetrek. Syuleyman Alilov Letifov. Veeta Fragnova. Viara Borisova. Kevin Bashev

Aviso antes de comenzar:es una de esas entradas en las que tengo la sensación de que va a ser muy difícil que transmita todo lo que he sentido, lo que opino de esta obra absolutamente singular, seca y sólida, lúcida y extrañamente bella.
En primer lugar decir que me cuesta unos minutos entrar. Por un lado, entiendo que la incomunicación es uno de los objetivos de su directora, y esas conversaciones cortadas entre varios personajes a los que aun no conocemos y en planos donde no se distingue a quien habla, no ayuda. Pero más que rechazo hay una sensación de extrañamiento, de querer asir la historia.
Además entramos en directo. No hay explicaciones ni preparación. Como espectador tengo, en esos minutos, la sensación de tener que subirme a un caballo al galope.
Pero merece la pena el salto.
Comencemos con el título porque explica mucho: Western. No hay dudas. Es una referencia cinematográfica de género. Los hechos suceden en Bulgaria a donde un grupo de trabajadores alemanes llegan a montar una planta hidráulica. Se asientan en un campamento en un paisaje fastuoso. Cerca hay una pequeña aldea. Las relaciones entre los operarios, pero sobre todo entre estos y los habitantes del pueblo, son el magma donde se desarrollan los diferentes conflictos.
Pero a pesar de la lejanía geográfica y cultural, hay mucho de western:
Por un lado, sin duda es una película absolutamente masculina.
Por otro lado, sobre todo, está el personaje solitario. Ese hombre de pasado desconocido y sabemos que con una feroz fuerza interior. Necesitado de un amor que no sabe pedir. Desubicado en un mundo que parece conocer demasiado. Ese hombre al que no tardamos en identificar en la grandeza que poco a poco va desarrollando el rostro de Meinhard Neumann, increíble actor novel.
También están los paisajes, inmensos y atrapados en toda su belleza.
Y un hermoso caballo blanco.
Con todo esto, los operarios pueden ser los colonos, los lugareños pueden ser los habitantes invadidos. El héroe y su antagonista podrían ser dos pistoleros.....
Estas referencias tienen una doble consecuencia:
Por un lado, los lugares comunes, identificables, nos ayudan a caminar en una película que, por otra parte, no se permite concesiones.
Pero al mismo tiempo, la mixtura hace que esas imágenes adquieran una pátina de mitología, de leyenda.
En este nivel, dentro de la realidad que invoca, Western genera imágenes impactantes, de una fuerza interior que se traslada desde la pantalla.
Pero además, en la cinta de Grisebach hay otro nivel:
Western es un retrato crudo de Europa, de una parte de Europa, aquella que el comunismo abandonó dejándola convertida en una ruina física y moral. Del trabajo basura, de la economía, de la ausencia de futuro, del anacronismo de esas pequeñas comunidades...
Y de esos hombres y mujeres que utilizan la nostalgia porque, a pesar de todo, les resulta más fácil mirar hacia atrás que hacia el mañana.
Western parece construida con piedras, tallada, más que rodada, y nos enseña a pensar que, dentro de la roca, late siempre un corazón. Como ese hombre al que, sin embargo, ya no veremos perdiéndose en el horizonte como, por ejemplo, en Centauros del Desierto.
Una excelente película. Coherente hasta el tuétano. Necesaria. Honesta.
Una experiencia gozosa e inteligente.

Público

domingo, 10 de junio de 2018

TEATRO: PERICLES, PRÍNCIPE DE TIRO de William Shakespeare

















Director.-
Declan Donnellan.
Intérpretes.-
Xavier Boiffier. Valentine Catzeflis. Camille Cayol. Christophe Gregoire. Cecile Leterme. Martin Nikonoff. Guillaume Pottirt
Compañía Cheek by Jowl

La Compañía Cheek by Jowl es sin duda una de las más interesantes en el panorama internacional.
Sus interpretaciones de los clásicos son cita obligada en giras internacionales. En Madrid, desde hace unos años, tenemos la suerte de que nos visiten todas las temporadas, muy a menudo con Shakespeare a las espaldas. Versiones suyas de Cimbelino o Troilo y Cresida, se encuentran entre las mejores representaciones del autor que recuerdo.
Le toca ahora el turno a Pericles.
Obra extraña por su inclinación hacia la aventura y su limitada profundidad. Posiblemente en su época, un buen entretenimiento.
Poco representada, sin embargo en mi caso es la segunda vez que la veo. La primera, hace muchos años en Los Angeles ( California ), en un teatro al aire libre, integrado en un bosque, que se convirtió en el escenario ideal para las hazañas y desventuras de este marinero sin suerte.
La propuesta de Cheek by Jowl es totalmente diferente.
La historia se ha convertido en las alucinaciones de un enfermo terminal, rodeado de familia y doctores en una cama de hospital.
La idea es buena, sin duda.
Y el director consigue ensamblar con agilidad y sin costuras la realidad y el sueño, con escenas muy divertidas.
Pero no me parece suficiente.
Como he dicho antes, la propuesta es una buena idea, pero se queda sólo en una idea que tampoco permite muchas posibilidades, más allá de convertirla en una pieza de cámara, posibilitando las limitaciones de batallas y tormentas.
Se echa de menos una integración en el texto. son dos niveles superpuestos de forma más o menos artificial.
En definitiva, una propuesta interesante pero creo que menor en la carrera de este grupo al que esperamos volver a ver la temporada próxima con un proyecto más ambicioso que, seguro, volverá a ser capaz de sorprendernos.

Público

viernes, 8 de junio de 2018

NOVELA: CUANDO SALE LA RECLUSA de Fred Vargas

Siruela
408 páginas
También disponible en ebook

Tengo problemas en mi relación con Fred Vargas.
Aclamada por todos los amantes del género policiaco, yo me acerqué a ella varias veces sin conseguir engancharme.
Creo que fue El Ejercito de las Sombras, la novela que me llevó a dudar de mi rechazo, creí que era el principio de una relación que iba a cambiar.
Y sin embargo ahora, cuando la autora ha sorprendido , al menos a mi, consiguiendo nada menos que el Premio Princesa de Asturias.... tengo que reconocer, de nuevo, que nuestro amor es imposible.
He leído que se califica Cuando sale la reclusa como su novela más compleja y más lograda.
No me cabe duda de que hay en ella un trabajo ingente de investigación y una labor de ingeniería a la hora de ordenar sucesos, de proporcionar datos, de mantener la tensión.
También soy por supuesto capaz de apreciar su buena literatura, su lenguaje hermoso y preciso.
Pero me pierdo.
Fred Vargas es para mi como una pintora barroca hasta el exceso, capaz de acumular referencias hasta el máximo posible. De convertir sus obras en recreaciones de cuentos y leyendas y hacerlas navegar entre el horror y el misterio.
Sus personajes ( múltiples ) tienen siempre una dimensión más elevada ( o más profunda ) que los pone a una altura casi mitológica. Con las palabras y sus enrevesadas construcciones, consigue algo tan difícil como darle textura al conjunto, una textura de piedra que nos recuerda a los muros de las catedrales.
Pero es precisamente un muro donde yo me encuentro.
Esta historia, que se decora con otros casos de menor impacto, nace con una investigación alrededor de un grupo de muertos por picadura de araña. Desde ahí se remonta a un pasado cruel de vejaciones salvajes y a recuerdos del horror infantil.
Todo converge.
Todo me resulta increíble, no artificial sino artificioso, más un puzzle moral que una historia de personajes reales.
Me pierdo con la pluralidad de nombres y actitudes, con las tramas y las subtramas, con los tecnicismos y los tiempos.
Llego al final, pero sin apasionarme en ningún momento, sin ser capaz de asegurar que me supondría algún problema abandonar la lectura.
Está claro que es un idilio frustrado en el que no tiene ningún sentido insistir.
Enhorabuena por un premio del que me parecen merecedores muchos otros autores. A Fred Vargas le han hecho un Bob Dylan. Que lo disfrute.

Público   

viernes, 1 de junio de 2018

SERIE TV: THE TERROR de David Kajganich


Directores.-
Edward Berger. Sergio Mimica- Gezzan. Tim Mielands
Intérpretes.-
Jared Harris. Tobias Menzier. Paul Ready. Adam Nagaitis. Ian Hart. Nive Nielsen. Ciaran Hinds. Greta Scacchi. Trystan Gravelle. Alfie Kingsnorth. Alistair Petrie. Richard Sutton. David Wansley. Joe Hurst.
Duración.-
10 capítulos
50' c.u.
USA 2018

Con una clara evocación de las narraciones clásicas de aventuras, The Terror se inicia con la búsqueda de dos navíos que se han perdido, con toda su tripulación, en los mares helados del Polo Norte.
A partir de ahí, conoceremos la trágica epopeya que tuvieron que vivir los desaparecidos, encallados en un desierto helado y, tras mucho tiempo de espera y desolación, decididos a caminar a través de la nada para sobrevivir.
Al mismo tiempo, ligeros apuntes del pasado, nos sirven para referenciar a sus protagonistas, y alguna escena en la capital, nos traslada el interés de sus familiares por apresurar un rescate.
The Terror, el título, no hace referencia, en un primer momento, al sentimiento, sino al nombre de uno de los barcos.
Sin embargo, a medida que avanza la narración, se va materializando en algo más, con dos vertientes:
Por un lado, el exterior, ese mundo desconocido y inabarcable, absolutamente demoledor para quienes llegan de la civilización. Su mera existencia de nada, pero también los misterios que esconden, en forma de una criatura aterradora, de un remedo prehistórico y fantasmal. Casi un enviado del infierno. Terror por lo tanto ante lo desconocido.
Pero hay otra vertiente que se va desarrollando poco a poco ante nuestros ojos, y es el terror hacia lo conocido, hacia aquello en lo que se puede convertir el ser humano en situaciones extremas. Poco a poco, es esta la dimensión que va tomando posesión de la palabra, la que plasma su significado más atroz y, sin duda, la que nos ofrece las imágenes más duras, que, sin llegar a ser gore, son impactantes.
The Terror transcurre como una cinta de aventuras con una fuerte carga psicológica. Creo que su referente más acertado sería El Corazón de las Tinieblas de Conrad.
En ese nivel, el pulso narrativo es pausado, denso, quizás excesivamente para quien busca la tensión inmediata. Sin embargo yo creo que con esa elección se consigue una inmersión más potente en la historia.
Sólo alabanzas para la producción, excelente en todos sus niveles, y de una realización que consigue extraer lo mejor de niveles tan dispares como los paisajes helados y los rostros de los protagonistas.
En definitiva un muy buen producto y excelente en su calidad.
Personalmente, sólo me ha costado volver a verla semana a semana, con la temporalidad de antaño y a la que ahora nos hemos desacostumbrado. Las series se han convertido en largas películas que podemos visionar por partes cuando decidamos. En cualquier caso, un nuevo producto audiovisual ya no sujeto a los caprichos de emisión.

Público


 

jueves, 31 de mayo de 2018

TEATRO: TIEMPO DE SILENCIO de Luis Martín Santos

Dirección.-
Rafael Sánchez
Versión.-
Eberhard Petschinka
Intérpretes.-
Lola Casamayor. Sergio Adillo. Julio Cortazar. Lidia Oton. Roberto Mori. Fernando Soto. Carmen Valverde

No he leído Tiempo de Silencio.
Supongo que esta confesión supone un acercamiento a esta propuesta más limpio. No voy a comparar ambas obras ( teatro y novela ), ni las sensaciones que cada una me ha proyectado.
Pero sí es cierto que, como cualquiera, tengo referencias de la matriz:
Por un lado como un texto complejo, moderno, rupturista.
Por otro, como un tapiz sobre la miseria que asolaba España, Madrid en este caso, en los años de la postguerra, una miseria física que pregnaba hacia una miseria social y moral.
Con estos referentes, puedo empezar diciendo que Tiempo de Silencio, teatro, responde a esas expectativas.
El texto se compone de un conjunto de monólogos, acotaciones, narraciones y escenas que consiguen componer un fresco global muy potente y muy claro. A pesar de la abstracción donde el director sitúa la acción, la narración se desarrolla con una linealidad sin fisuras que no genera equívocos y se sigue con total fluidez.
Es el primer logro.
El segundo es ese retrato del que hablábamos. La miseria. Y en este sentido, es impresionante ser consciente de una forma tan contundente de la fuerza de la palabra. Porque la palabra, el texto, es el cemento con el que se construye esta versión, y con esas palabras, nos traslada todo el caudal de horror que habitaba esa gran ciudad y empapaba a sus habitantes. La tragedia es tan sucia que deja de ser tragedia por no alcanzar su grandeza y se queda en un esperpento cruel y sórdido, donde no existe nada que se parezca a un héroe.
Supongo que en este caso, lo que hay que alabar es la versión, excelente adaptación, algo tan difícil en textos tan conocidos.
He leído en algún comentario del director que ha tenido que dejar fuera muchos aspectos de su fuente literaria. Aun así hay sitio para mucho. Para la historia de ese doctor imberbe al que la necesidad de gloria y de ratones lleva al infierno, de esas tres mujeres que como tres arañas cazan desde su tela, de esa familia criada entre la basura, de la muerte y la vida.....
Como he citado antes, el director sustituye los diferentes escenarios por la abstracción de una pared iluminada y música ( a veces algo anacrónica ). También a la multitud de personajes, por siete actores mutantes capaces de componer, desde la voz y el gesto, casi una veintena de caracteres. Ellos son el puntal de Tiempo de Silencio, y es que no hay uno que desentone en ninguno de sus múltiples cometidos. Destacar a Lola Casamayor puede ser injusto o una concesión a la veteranía.
En resumen, he asistido a Tiempo de Silencio, teatro, con limpieza de expectativas.
Salgo sobrecogido por la visión de un mundo terrible y no tan lejano.
Por una excelente propuesta teatral que nos habla del dolor, de la podredumbre, de la miseria, del lugar más oscuro donde puede caer el ser humano que es su propio interior.
De algo que posiblemente nadie contó hasta que llegó Luis Martín Santos. A fin de cuentas, eran tiempos de silencio....

Público


domingo, 27 de mayo de 2018

MINISERIE TV: MAN IN AN ORANGE SHIRT de Michael Samuels

2017 UK
Kudos Pictures
Director.-
Michael Samuels
Intérpretes.-
Julian Morris. Vanessa Redgrave. Oliver Jackson Cohen. David Gyasi. Eddie Arnold. Beb Barkers. Tommy Bastow. Arthur Baterman. Laura Carmichael. Flaminia Cinque. Paul Clayton. Angel Coulby. Joanna David. Frances de la Tour. Phil Dundter. Elizabeth Edmonds. Drew Edwards. Jason Grangier. Julian Sands. Hal Scardino.
Duración.-
2 capítulos
60' c.u.

Hace unos meses, con motivo del comentario de Tierra de Dios, escribía sobre lo poco creíble que en muchas ocasiones, resultan para mi las historias de amor homosexual en cine, como esa o Broadwalk Mountain. Supongo que con el objetivo de centrarse en los aspectos de la pareja, siendo poco realista en la vertiente social. Difícil creer en esos besos en un entorno público cuando el sexo entre iguales estaba considerado casi como un delito y, en cualquier caso, una aberración.
De eso habla esta miniserie: de la normalización real. Y en este sentido, es muy aclaratorio el último texto, esa carta que cierra la obra.
Son dos historias unidas por un mismo personaje.
En la primera estamos en tiempos de prohibición. Tras la Segunda Guerra Mundial. Y la pareja la forman dos militares, un gremio en principio regido por códigos que se alejan aun más de cualquier tipo de aceptación.
En la segunda, en la actualidad. Una época en que la homosexualidad ya está aceptada a nivel social. Pero no siempre a nivel particular. Este es el paso siguiente, esta es la aceptación total.
Man in an orange shirt es, esta vez sí, creíble.
No sólo eso.
Es una obra que no renuncia a la ternura, a regalarles a sus personajes descubrimientos, con espinas pero también con esperanzas.
Pero no por ello esconde la parte más oscura, la posesión, la adicción, el sexo rápido, el bloqueo emocional, el rechazo familiar, el miedo....
Su duración es la de una película normal. Yo tengo la sensación de que obtengo mucha mas información y más real que de las dos cintas que antes he citado, e incluso de la alabada Call me by your name.
Posiblemente esa normalización esté también ahí, en poder realizar historias normales, pero siempre que puedan ser ciertas.
No hace falta convertirlas en panfletos. Basta con hacernos compartir la emoción.

Público

NOVELA: EL ORDEN DEL DÍA de Eric Vuillard

Tusquets
144 páginas
También disponible en ebook

Un palacio, decadente, en Alemania.
Una colección de personajes a la espera de ser recibidos por un personaje único, alguien que aspira a ser el emperador de Europa.
El autor nos dibuja esa escena como un gran guiñol.
Los personajes son los mayores empresarios del país. El anfitrión es Adolf Hitler. El objetivo, pedirles dinero para poder conquistar el mundo.
Esta es una de las composiciones que forman parte de esta breve pero contundente novela. Algunas en movimiento. Pero todas vestidas de verdad, con un análisis tan veraz como cruel cuando necesario.
El orden del día es una crónica de como la colaboración y, en el mejor de las cosas, la aceptación del silencio, son en la mayoría de los casos las causas luego no reconocidas de los dramas mundiales. Y así ocurrió con el ascenso del nazismo capitaneado por un loco.
Sorprende la materialidad de la prosa de Vuillard, su cuerpo, casi más que narrar construye.
También la coherencia de su autor que asume la posición de cronista por encima de novelista.
Por ello, la obra puede pecar de distante o de quedarse en el límite de lo que sería elucubrar, pero por encima de todo, la singularidad literaria que consigue, lo convierte en material literario  de primer nivel.
Y por supuesto, muy importante desde el punto de vista histórico.

Público