Páginas vistas en total

sábado, 16 de septiembre de 2017

CINE: DETROIT de Kathryn Bigelow

USA 2017
John Bodega. Jack Reynor. Hannah Murray. Anthony Mackie. Will Poulter. Jacob Latimore. Jason Mitchell. Kaitlyn Dever. John Krasinski. Darren Goldstein. Jeremy Strong. Chris Chalk. Laz Alonso. Leon Thomas III. Malcom David Kelley. Joseph David Jones. Algee Smith. Ben O'Toole. Ephraim Sykes. Samira Wiley. Peyton Alex Smith. Austin Hebert

Kathryn Bigelow parece sentirse cómoda en la violencia.
El comentario fácil y casposo haría referencia a lo sorprendente de que sus últimas películas estén dirigidas por una mujer.
Sin embargo, yo tampoco conozco muchos hombres capaces de llevar a cabo, y tan bien, producciones tan duras, incómodas y vitales.
Detroit empieza con un breve epílogo gráfico, ligeramente explicativo. Unos apuntes sobre la situación de la población negra en EEUU durante los años sesenta, más bien un anuncio del racismo como tema central y único de lo que vendrá a continuación.
En la narración hay tres partes claramente diferenciadas:
La primera, de una manera casi periodística, nos narra los disturbios que se desencadenan en la ciudad como consecuencia de un redada.  En este episodio, de una forma algo anárquica vamos conociendo a los personajes que ocuparán la parte central del drama. También nos absorbe el clima casi de guerra que impera y en que puede germinar cualquier tragedia.
El nucleo central lo compone esa tragedia, los sucesos reales que ocurrieron durante aquellos disturbios en el Motel Aigiers y que terminaron con la muerte de tres muchachos de color a manos de la policía. El relato de esas horas allí dentro es terrible, capaz de generar una mezcla explosiva entre la angustia y la rabia.
La parte final la ocupa la resaca de los hechos hasta su vertiente judicial. La rabia surgirá de nuevo, esta vez con tal empatía que, a partir de ahí, justificaríamos posiblemente cualquier reacción.
Hay dos cosas de Bigelow que, más allá de su reconocida gramática, capaz de montajes tan vertiginosos como potentes, me atraen especialmente:
Por un lado, esa estilización de la violencia en el relato que opta por una especie de presente absoluto. Ello lleva a que no existan alrededor de los hechos más información que pueda servir para justificar o condenar, al margen de los hechos mismos. Su escritura es casi la de una crónica habitada, máxime cuando en esa especie de trilogía, trata siempre con la realidad. Es cierto, que al igual que pasaba con las lágrimas de Jessica Chastain al final de La noche más oscura, aquí se permite esa humanidad en el último tramo. Pero el peso está en reflejar de la manera más fiable posible aquello que ocurrió y que quiere contar.
Otro punto que hace su cine especialmente interesante, es su cuestionamiento de la moralidad.  Para empezar, es muy importante señalar que Bigelow nunca busca la belleza en la violencia; no hay asomo de pornografía ni efectismo en como mostrarla. Pero son incluso más relevante las cuestionas que plantea y de las que nunca da más respuestas que las obvias. En La noche más oscura, Chastain admitía, desde el minuto uno, la tortura como forma de obtener información, así como el asesinato de los testigos. Luego, esta mujer implacable se convertía en una heroína. Era una forma de exponernos a la pregunta de hasta que punto somos capaces de una condena incondicional.
Se va conformando un modelo de cine histórico en el que se nos exige reaccionar, evaluar, opinar  frente a la crónica de lo sucedido.
En el caso de Detroit el dilema podría funcionar a la contra. Es tal el asco que nos produce el comportamiento de la policía, que a partir de ahí, como ya he dicho antes, seríamos capaces de justificar cualquier reacción. También debería de ser tema de debate la opinión que cada uno tenemos del empleado de vigilancia, un hombre de color que intenta convivir con el horror siendo lo más parecido a un negro bueno.
O incluso la falta de héroes. Aunque tal vez en este último asunto, pueda considerarse que la directora tiene cierta compasión al dar protagonismo a un acto de heroísmo retardado, manifestado en una renuncia al éxito. Aunque tampoco aquí la apreciación puede ser pura, hay principios, pera también miedo.
Con sus tres últimas películas, Bigelow de un modo rotundo, nos muestra y nos hace tomar partido. Lamentablemente, para hablar del presente no sólo hay que hacerlo desde el presente, dado que hay epidemias como el racismo que aun no han desaparecido del planeta.  Este cáncer, capaz de transformar a seres humanos en monstruos, sólo por tener que admitir que los negros pueden también gozar de la compañía de unas mujeres blancas.
En cualquier caso, y al margen de estas reflexiones, Detroit funciona también como una magnífica película de acción. Hay una perfecta medida en el ritmo y una gradación del conflicto casi teatral.
Pero además, fruto de una extraña alquimia y, sobre todo, de mucha memoria cinematográfica, Bigelow dota a esta narración de un aroma clásico que nos hace pensar que la pieza perdurará muchos años sin envejecer.
En definitiva, muy buen cine.
Pero además, necesario.

Público

jueves, 14 de septiembre de 2017

SERIE DE TV: THE CHURCHMEN ( AINSI SOIENT-ILS )- TEMPORADA 3 de Bruno Nahon

Francia 2016
Directores.-
Rodolphe Tissot. Elizabeth Mane. Olivier Pont.
Intérpretes.-
Thierry Gimenez. Julien Bouanich. Samuel Jouy. Clement Manuel. Jean Luc Bideau. Nicolas Beaucaire. Celine Cuignet. Clement Roussier. Gauthier Baillot. Jacques Bomnaffe. David Baiot. Yammick Renier. Guy Denize. Jacques Develay. Frans Boyer. David Chenaud.
Duración.-
8 episodios
50 minutos c.u.

Termino la, por ahora, última temporada de esta atípica e importante serie. Y digo "por ahora" porque, si bien yo pensaba que estaba finalizada, el último capítulo deja tantos flecos pendientes que todo hace pensar que habrá temporada cuarta. Aunque también es verdad que esta es una serie sobre la vida y en la vida no hay tantas conclusiones.
En cualquier caso, The Churchmen termina manteniendo su alto nivel, tanto en continente como en contenido.
Una vez más, se puede hablar de dos niveles.
Uno de ellos, el que afecta a los protagonistas, a los seminaristas que acudieron a los Capuchinos buscando dedicarse a Dios ,y a los personajes que los rodean, en especial el Padre Bosco.
El otro, afecta a la Iglesia como institución.
En el primero, hay no un cuestionamiento sino la necesidad de adaptar la aplicación de la palabra de Dios, pero ojo, no sólo al mundo de hoy día, sino a la aceptación de nuestra fragilidad. Mantiene el nivel espiritual, la fe y la necesidad de la doctrina de Cristo.
Hay además, ya existía en las anteriores ocasiones, un nivel de decisión por parte del público sobre la realidad y el milagro. Sin ningún tipo de manipulación, con un gran respeto.
En el segundo sin embargo sí existe una dura crítica a una institución que ha convertido la religión en algo mercantil.
Ya he hablado de las dos temporadas anteriores, con lo que poco puedo añadir. Aquí los protagonistas son ya ordenados sacerdotes y tienen que afrontar su propia responsabilidad frente a un mundo complejo en soledad. Tendrán que enfrentarse y afrontar aspectos como la homosexualidad, la pederastia, la delincuencia.... y serán capaces de dudar y de llorar. Quizás es que he empatizado tras los dieciséis capítulos anteriores pero esta temporada es la que más me ha emocionado.
The Churchmen consigue algo muy difícil, convertir ha la Iglesia en tema de serie de televisión. y que resulte no sólo entretenida sino apasionante.
Pero creo que ha conseguido algo más. Es valiente en su reflexión, es veraz y espiritual. Yo comulgo con su visión y estoy seguro, seguro, que ha hecho pensar en ello a algunos que tenían la religión como algo ajeno.
Quiero decir con esto, que el mensaje humano, el de Jesucristo, siempre está ahí, porque personalmente coincido con sus creadores en que ese mensaje tiene mucho de dudar de fragilidad para ser cierto.
La experiencia de verla me resulta algo íntimo.
Espero que haya cuarta.

Público

domingo, 10 de septiembre de 2017

CINE: ABRACADABRA de Pablo Berger

España 2017
Maribel Verdú. Antonio de la Torre. José Mota. Jose María Pou. Quim Gutierrez

De los comentarios que el propio autor ofrece en el texto de presentación de Abracadabra, creo que hay dos que la definen a la perfección:
Uno,  el que la define como el opuesto de su anterior película, Blancanieves. Lo que allí era un elegante blanco y negro, aquí es un grito hortera de colores, lo que allí era contención, aquí es derroche, lo que allí era una narración lineal de un cuento aquí es un carrusel que nunca sabemos donde va.
El segundo es el que la que la compara con una muñeca rusa, un thriller dentro de una comedia que esconde un cuento de terror con historia de amor ( fou y no fou ) en un esperpento.... y así podríamos continuar hasta terminar en una divertida extravagancia
Todo comienza en un barrio del extraradio madrileño. Un matrimonio de cromo, él futbolero, ella una Madonna de suburbio, rodeados por toda la fealdad imaginable, van de boda.
Allí, un inocente ejercicio de hipnosis terminará cambiando para siempre la vida de la pareja protagonista.
Supongo que, por encima de todo, deberíamos de calificarla de comedia, ya que el salto entre géneros, con su inspiración clásica, tiene siempre mucho de parodia.
Pero, por encima de todo, creo que es una cinta libre para el realizador que ha decidido hacer lo que le da la gana. Divertirse, sin duda, para divertirnos. La película es suya. Como seguro es también suyo ese amor al cine que homenajea constantemente, desde Taxi Driver hasta Lo que el viento se llevó, pasando por Psicosis y Fiebre del sábado noche o Superman . Y esa decisión tan políticamente incorrecta ( ¡ viva! ) de retratar en su plenitud el universo choni.
Y, por supuesto, la decisión final de hacer ese regalo a Carmen, su protagonista. Supongo que un regalo a muchas mujeres de nuestro país.
Abracadabra divierte mucho, pero también sorprende y emociona, y no sólo no es un filme superficial sino que, sin ser genial, cuenta con excelentes escenas. Es capaz de girar y dar saltos mortales ante nuestros ojos y sin red. Está claro que hay detrás un director que es mucho más que un artesano.
Estrenada en agosto, espero que todavía le quede vida en las pantallas y, sobre todo, que esté presente en la próxima edición de los Goya.
Lo merece.

Público

sábado, 9 de septiembre de 2017

EXPOSICIÓN: EL VIAJE Y EL ESCRITOR - EUROPA 1914-1939 de Fernando Castillo/ Damián Flores

Museo de Arte Contemporaneo
Madrid
Hasta el 13 de octubre.

La verdad es que no puedo valorar esta exposición, como tampoco el hecho de llamar Museo al segundo piso del Cuartel del Conde Duque, con una buena reproducción del despacho de Ramón Gómez de la Serna y poco más.
La exposición, pequeña, se refiere a un periodo tan rico en Europa como el de entre guerras. La idea es muy atractiva: el viaje como experiencia cruzando el continente a través de las más grandes capitales.
Ahora el montaje: retratos en estaciones preferentemente, de escritores que dejaron textos sobre esas ciudades. Algunos párrafos al respecto, se recogen al lado de las pinturas.
Es agradable, ligera, pero no sé muy bien lo que aporta ( más allá de la guía gratuita, estupendamente realizada y con textos más desarrollados de sus creadores ). Ni como pinturas me parecen más que interesantes, ni la muestra se acompaña de algún otro material que de mayor consistencia a la referencia física de esos lugares.
Lo dicho.
No hay nada que me moleste, tampoco nada que me transmita.
Es algo así como un recordatorio de que muchos grandes autores utilizaron como escenario estas metrópolis desde la distancia del viajero.
Que todos podemos ser viajeros?.
Que ser viajero no es ser turista?.
Pequeño.

Público

CINE: LA SEDUCCIÓN de Sofía Coppola

USA. 2017
Nicole Kidman. Colin Farrell. Kristen Dunst. Elle Fanning. Dona Laurence. Angourie Rice. Addison Riecke. Emma Howard

Recuerdo haber visto hace años El Seductor, y considerarla una película estimable. Creo que su memoria es lo que más ha perjudicado esta versión de la que ahora nos ocupamos. La mayoría de las críticas, incluso las más positivas, parecen alabarla con tibieza. Sin embargo en mi opinión es posiblemente la película más redonda en la interesante carrera de su directora. Me refiero con ello en su perfección como artefacto narrativo, como forma audiovisual de contar algo con una gran solidez y rigor.
La historia, creo que basada en una novela ( a la que remite Coppola y no a la cinta precedente ), es potente.
Durante la Guerra de Secesión, un colegio de señoritas sudista ha quedado anclado en una especie de tierra de nadie. La propietaria, la directora y las cinco alumnas que quedan, son sorprendidas por la llegada de un soldado yanqui herido, probablemente un desertor. Lo que hace más complejo el desarrollo de lo que allí ocurrirá es el carácter manipulador del recién llegado y las necesidades de un universo femenino cerrado.
A partir de ahí, se va produciendo un juego de decisiones e intereses que alcanza la perversión, y no sólo en el mundo de los adultos.
Coppola aprovecha la trama para hablarnos, no tanto del mal como de los rincones oscuros presentes en cualquier ser humano y que siempre están prestos a aparecer bajo el detonador del miedo o de la ansiedad.
El material era fácil para el efectismo o una propuesta más crispada, sin embargo, su directora opta por la contención y evita no sólo efectismo sino también obviedades. Su sobriedad a veces parece distancia, pero nunca falta de implicación.
Como subtexto, encuentro un dibujo claro de las relaciones entre Norte y Sur que llevaron a la contienda, el primero representado sobre todo por la propietaria del colegio, y que sólo expresa un desprecio mutuo, por mucho que se intente esconder.
La estética de la cinta se funde en  la elegancia, son la mayoría de las escenas son casi pinturas ( personalmente prefiero las de interior ). No por ello la directora renuncia a su habitual querencia por el simbolismo que jalona la cinta con mensajes bastante directos y que siempre facilitan la relación entre la autora y el público, al que traslada con este método sus opiniones y puntos de visa  Ese conjunto estático tras la verja de entrada, que cierra la película, es el mejor ejemplo.
En las interpretaciones, he leído críticas a Farrell, de nuevo comparaciones, esta vez con Eastwood. Sin embargo, las féminas ofrecen un conjunto homogéneo, liderado por una excelente Nicole Kidman, a la altura de deslumbrarnos como hizo en Las Horas.
Prefiero La seducción a, por ejemplo, la muy valorada Lost in translation y por supuesto a Maria Antonieta. Me gusta su sobriedad y su distancia, su claridad y su elegancia.
Me gusta, no sé si más o menos que su precedente.

Público

CINE: SIERANEVADA de Cristi Puiu

Rumanía 2017
Mimi Branescu. Bogdan Dumitrache. Catalina Moga. Dana Dogaru. Petra Kurtela. Sorin Medeleni. Tatiana Lekel. Marian Ralea. Simona Ghita. Andi Vasluianu. Judith State. Lulian Puiu. Silvia Nastase. Rolando Matsangos. Iona Craciunescu

Las dos primeras escenas de esta película nos dan claves importantes sobre lo que nos vamos a encontrar:
No se cuanto dura la primera, pero es un largo plano fijo a cierta distancia de los que, deducimos, serán dos de los protagonistas. Parece que el director nos dice dos cosas, por un lado, que no nos preocupemos del tiempo porque a él no va a preocuparle, lo segundo, que la cámara manda y que será ella dueña y señora de la obra.
La escena siguiente es una discusión en un coche sobre el error en la compra de un disfraz de princesa Disney para la hija de los contendientes. Con esto nos avisa de que vamos a escuchar diálogos enfrentados, no siempre ( o casi nunca ) sobre temas trascendentes, pero que si los escuchamos bien, en tonos y miradas, van a decirnos mucho.
A continuación entramos en lo que será el núcleo de la cinta. Un epicentro bastante común en el cine: reunión familiar catártica alrededor de una pérdida. Pero no nos equivoquemos pensando que vamos a ver algo conocido, porque lo que nos va a ofrecer Sieranevada no lo hemos visto una.
La llegada a la casa tiene mucho de caótico, por la profusión de personajes, por lo claustrofóbico del recinto con profusión de puertas que se abren y se cierran, y porque la cámara ya ha empezado a hacer de las suyas, ubicándose durante largo rato en el recibidor.
Me produce en ese momento cierto miedo al experimento inane.
Pero pasa pronto.
La excelente y compleja escritura es capaz de que en diez minutos ubiquemos y conozcamos a todos los personajes, tanto en lo que se refiere a su filiación como a su carácter.
A partir de ahí, Sieranevada te puede fascinar o causar un rechazo absoluto.
A mi me fascina.
Nos pasamos casi tres horas en el interior de esta casa y rodeados de esta multitud algo histérica y fumadora compulsiva, de la que sólo tendremos un descanso breve pero intenso con la salida de dos personajes al exterior.
En el resto del tiempo, asistimos a un conjunto de conflictos que se van montando unos sobre otros, cortados continuamente. Rozamos en ocasiones el surrealismo en un homenaje a Buñuel con ese almuerzo que nunca llega. Nos empapamos de humanidad en su mejor y en su peor versión.
Al mismo tiempo, Puiu nos ofrece un mosaico de un país que, tras una larga dictadura comunista no acaba de encontrarse, que retorna a sus más arcaicas costumbres que, ya sin su esencia, rozan la parodia, donde el exterior se envuelve en teorías conspiradoras e internet se ha convertido en una adorada fuente de información que compensa años de sequía.
También nos habla de la violencia que en entorno de lo cotidiano se ha convertido en un vicio pronto a manifestarse.
El retrato puede parecer por momentos cruel y en otros tierno, lleno de humor, y es que el director consigue navegar a la perfección entre el esperpento, el realismo, la comedia y el drama.
No quiero que concederle mucho valor a la ya citada cámara por no minusvalorar el contenido, pero es imposible no sorprenderse continuamente por la capacidad de riesgo de esta caligrafía que mira y deja ver, que esconde conflictos haciendo que las percibamos desde las palabras o desde las reacciones de personajes no involucrados, que gira, entra, sale....
Y en cuanto al conjunto de intérpretes, dieciséis, sólo resaltar la dificultad de estar presentes de forma casi constante en este encierro y con una cámara tan traviesa.
Son tres horas.
Pero a mi se me han pasado volando.
Lo dicho: yo soy de los que se sienten fascinados.
Sólo una pregunta ¿ alguien sabe de donde viene el título?

Público

jueves, 7 de septiembre de 2017

NOVELA: LOS AMIGOS DE EDDIE COYLE de George V. Higgins

Libros del Asteroide
216 páginas
También disponible en ebook.

B. es uno de mis hermanos.
Recomienda libros habitualmente y tiene una singularidad: cuando no le haces caso te lo regala.
Y una vez que te lo regala, no te queda más remedio que leerlo. Pronto. O si no, te expones a que retome su insistencia.
La verdad es que hay que reconocer que generalmente acierta. Lo hizo con Dennis Lehane ( quien por cierto, escribe el prólogo de esta novela ).
Pero, nunca había acertado de una forma tan contundente como en este caso.
Los amigos de Eddie Coyle es novela negra en la versión gánsters, empapada del aroma a clásico que tiene el propio Lehane y que se adscribe a la herencia de maestros como Chandler o Hammet.
Hay un traficante de armas, o varios, un confidente por obligación, varios policías, delincuentes habituales y esposas y amantes cansadas.
Hay acción continua. Y hay humor, la de aquellos que tienen en bastante poco su vida o que, en cualquier caso, entienden que están jugando con la muerte.
Pero lo que convierte esta corta novela en singular, es su forma de contarse.
Por un lado, no es necesario entenderlo todo, sino percibir lo que está ocurriendo. El autor parece retar al lector e incluso jugar con él, como si verdaderamente no le importase. Sin embargo pronto comprendemos que si nos atrevemos a entrar en lo que nos cuenta, será realmente nuestro cómplice en este viaje.
Pero sobre todo, lo que la hace única es la utilización de los diálogos. Toda la pieza está compuesta de conversaciones que se convierten en acción. En este sentido, se convierten en disparos, casi un baile continuado de metralleta. No hay apenas descripciones. No hacen falta. El artefacto narrativo está tan estilizado que bordea en momentos la abstracción y el absurdo ( ¿Hammet y Beckett juntos?). Pero su maestría le lleva a mantener siempre el equilibrio.
Los amigos de Eddie Coyle está escrita en un estado febril. No hay parada ni error. Y tiene muchas cosas dentro si somos capaces de disfrutarla.
Apasionante es decir poco.
Inteligente, muy inteligente.
La verdad es que no entiendo que una obra así no tenga la consideración de clásico y no esté en todas las listas de mejores novelas. Si no llega a ser por B....

Público

CINE: OKJA de Bong Joon-ho

Corea del Sur/ USA 2017
Tilda Swinton. Jake Gyllenhaal. Lily Collins. Seo Hyeon Ahn. Paul Dano. Steven Yeoun. Davon Bostick. Choi Woo Shik. Giancarlo Esposito. Shirley Hernderson.. Daniel Henshall. Byeon Hae


El cine de Bong Joon-ho siempre se ha movido entre el cuento y el comic.
Cuando la base narrativa se decanta hacia temas más adultos, el comic está más presente y cuando, por decirlo de alguna manera, la temática es más "para todos los públicos" ( ojo, nunca del todo inocente ), el cuento prevalece.
En cualquier caso siempre hay una mixtura:
La imagen colorista y estructurada remite en muchas ocasiones al dibujo de la novela gráfica en su creatividad y su impacto inmediato. ( Rompenieves, Old Boy )
La elección y tratamiento de los temas tiene la linealidad del cuento y su punto de ingenuidad en los sentimientos que maneja como motores ( y consecuentemente genera en el público). Venganza, amor, avaricia.... son sentimientos simples y que se plantean sin demasiada complejidad. Además admite la fantasía con naturalidad absoluta de este tipo de relatos, a la que el tratamiento comic imprime cierto nivel de locura.
Incluso en su película más perversa, la poco valorada Stoker, la estructura narrativa era finalmente cuadriculada y un remedo de las historias de terror de toda la vida.
En Okja es donde mejor se fusionan estas dos corrientes.
No sé si es su mejor película, pero sí, sin duda, la más extravagante, la más encantadora y la más tierna.
El comienzo es comic puro. Tilda Swinton (en una interpretación totalmente arrolladora ) aparece como empresaria demente con un proyecto de cría de cerdos gigantes que contribuirán a paliar el hambre en el mundo.
Pero el salto es inmediato, ( diez años en el tiempo ) al entorno de las montañas para presentarnos a los verdaderos protagonistas, una niña coreana y su mascota, un cerdo gigante llamado Okja en un paisaje colorista donde la naturaleza adquiere un peso absoluto.
El gorrino se convertirá en el objeto de deseo de los malvados capitalistas. En el viaje de secuestro y retorno, también aparecerán un fantástico grupo terrorista de defensa de los animales ( sus métodos de lucha es uno de los mejores hallazgos de la cinta ).
En la primera parte, Bong Joo apela de forma transparente a lo más fácil de nuestro corazón, generando una ternura tal que no tardamos en identificarnos con el gran mamífero y su criadora. Hasta el punto de que viviremos una escena de apareamiento como si fuese la peor de las violaciones.
La aventura es divertida y apasionante pero no evita los puntos oscuros. Okja no es cine infantil, y no tardaremos en sentir angustia y en recordar los campos de internamiento de judíos en la Alemania nazi.
La pirueta final es tan inteligente y tan lograda que es difícil no sentir emoción.
Puede verse Okja , como decía al principio, como un gran cuento para adultos, también como una comprometida fábula ecologista o simplemente como una historia diferente muy bien escrita y contada. Funciona en todos los niveles.
Para cerrar , es necesario hacer un comentario sobre la polémica que supuso la presentación de esta película en la Sección Oficial del Festival de Cannes.
Producida por Netflix es una película que nunca se verá en salas de cine.
Personalmente creo que debemos asumir, y ya lo he dicho en ocasiones, que los caminos de la distribución han cambiado. Es obvio en las series, que han perdido su temporalidad para servirse a la carta, y no tienen porque cambiar en el cine.
Hay que valorar la creación y la industria tendrá que adaptarse como han hecho tantas otras. No se puede ser apocalíptico.
La visita a la sala es para mi una experiencia insustituible, pero también es una experiencia absolutamente gozosa poder contar con producciones como Okja. En cualquier pantalla.

Público

martes, 5 de septiembre de 2017

NOVELA: EL EJÉRCITO DE LOS SONÁMBULOS de Wu Ming

Anagrama
550 páginas
También disponible en ebook.

Wu Ming me parece un extraño y atractivo experimento de escritura conjunta. Si ya es difícil hacer juntos un trabajo de fin de carrera, lo que debe de ser escribir novelas. Pero sorprendentemente, el tema parece que funciona.
No termino de comprender la diferencia o evolución del originario Luther Bisset que firmada Q a este Wu Ming.
En cualquier caso, habiendo pasado por otra de sus novelas, 54, el tema es anecdótico. Sus obras son piezas conseguidas que podrían haber sido escritas por uno, por doce o por cincuenta. No es lo importante, más allá de que esa circunstancia pueda otorgar una mayor riqueza a los puntos de vista del narrador.
Las similitudes en cuanto a las novelas que nos ofrecen están en que todas pueden encuadrarse dentro del género histórico y son plurales en lo que se refiere a tramas y corales en cuanto a número de personajes, si bien todo terminan confluyendo ( nota al margen : estoy pensando que quizás el ser varios los escribientes ayuda a manejar mejor tanto material ).
El ejército de los sonámbulos se sitúa en la Revolución Francesa.
Si bien ofrece información suficiente y clara del desarrollo de este largo y potente acontecimiento, el interés se centra en un grupo de personajes variopinto que, como hemos dicho anteriormente, termina confluyendo, aunque al principio sus epopeyas parezcan piezas diferentes y, en algún momento, parezca que no terminan de encajar en el mismo libro más que por capricho del autor ( autores ).
El núcleo principal se divide en dos paisajes, por un lado el barrio de San Antonio, reflejo de las injusticias de la sociedad a derrocar y germen inagotable para la revolución. Por otro lado, en las afueras, en un viaje hacia la oscuridad y en la oscuridad misma en el seno de una cárcel manicomio.
El libro ofrece un cuadro imponente de una época que tenía que desaparecer, sin duda, para que la humanidad pudiese seguir avanzando con un mínimo de dignidad, pero no se limita al centro de la contienda, París, ni ha la lucha por la libertad. También nos habla del entorno rural, desconocido y plagado de supersticiones, y del desarrollo de la ciencia en un siglo donde lo estrictamente científico se veía muchas veces empañado por la crueldad y la superchería.
El ejército de los sonámbulos bebe del folletín y bebe bien.
Es sin duda una obra apasionante, como deberían de ser estos antaño, y en lo que se refiere al contenido histórico no cae en anacronismos ni en superficialidad.
En su desarrollo, sin embargo, parece virar hacia la ciencia ficción, posiblemente como lo hacía, sin que nos chocase, narraciones como Cagliostro. A mi hay un momento en que me cuesta ese cambio de registro desde la injusticia social al ejército de golems. Pero no por ello soy capaz de detener la lectura y posiblemente sea más un escrúpulo personal que una crítica legítima. De hecho, el autor ( autores ) hace lo que han hecho muchos: convertir en historia una leyenda. Quizás puede pensarse que hay cierta acumulación ( también Scaramouche aparece en danza ) pero en cualquier caso, la mezcla funciona.
Por último, las páginas finales de documentación nos informan y sorprenden de que la realidad no es tan prosaica como algunos creemos.
Lo dicho: El ejército de los sonámbulos es un libro apasionante, con muy pocos fallos y la capacidad de darnos otra visión de un conflicto del que creíamos haberlo leído ya todo.

Público  

lunes, 4 de septiembre de 2017

NOVELA: DERECHO NATURAL de Ignacio Martínez de Pisón

Seix Barral
420 páginas
También disponible en ebook.

El Padre es por lo general una figura totémica desde el punto de vista literario. Incluso cuando, como en este caso, tiene algo de esperpéntico, su influencia en el desarrollo de una familia, sea mediante presencia o con su ausencia, parece fundamental.
En el prólogo de esta novela, el autor ya nos esboza la primera descripción de un personaje cuando menos peculiar, un buscavidas sin ninguna vergüenza y capacidad infinita de eludir sus responsabilidades. El narrador es su primogénito, aquel que, al margen de estar más o menos afectado que sus hermanos por la incompetencia de sus padres, sí puede dar una visión más global y con más distancia. Desde ahí, no juzga o no todo lo que se podría pensar.  La madre también ocupa un lugar relevante y tampoco su retrato es convencional, pero creo que tanto su comportamiento como su desarrollo es reactivo ante una personalidad más potente.
Derecho Natural no es un ajuste de cuentas ni una novela sobre el rencor. Es un retrato coral de una familia de clase media, capaz de asumir sus propios dramas que, debido a su falta de grandeza, terminan colocándose más cerca de la farsa que de la tragedia. A veces se acercan a esto último, pero siempre sería el drama en zapatillas, lo risible que puede generar en muchos momentos es siempre amarga.
Martínez de Pisón es un narrados excelente, capaz de dibujar sus personajes y situaciones con un gran realismo, el ligero toque de ironía que da la inteligencia y rodearlo ,en caso necesario, del matiz singular que lleva a sus textos a acercarse por momentos al cuento e incluso en algún punto al comic. Así aparecen personajes como el matrimonio de acogida, la temporada infantil de las gemelas o algunos de los perfiles de los propios protagonistas, también la decoración de los diferentes apartamentos que van jalonando el viaje. No por ello evita hablar de temas dolorosos, pero es literatura, nos deja claro, no debemos olvidarlo. Y así lo cuenta.
Su visión de la familia es más real  que demoledora. No hay necesidad de dinamitarla y ningún complejo en reconocer el poder del amor.  Pero sí de reconocerla como un entramado no perfecto y que en ocasiones puede llegar a ser muy dañino. El interior de las personalidades y de sus relaciones, desarrolladas por Martínez de Pisón, es rica, llena de matices, colores, brillos y sombras.
Como en el resto de obras suyas que he leído, esta tiene también un importante valor de crónica. Podría hacerse también una lectura histórica de una España gris que, pasando por la transición, salta hacia la democracia con ilusión, ingenuidad y desenfreno. Una edad que parecía de oro para quienes la habitaban y que permitía mutaciones antes insospechadas, como que una dependienta de zapatos terminase siendo la gerente de una agencia de representación de actores o que un actor ínfimo, con un origen del estrato rural menos desarrollado, llegase al éxito imitando en salas de fiesta del litoral a un cantante ruso. Pero también que una estudiante de periodismo procedente de un pueblo de Cataluña, pudiese morir como una yonqui. Y, como puede atisbarse en la visita del protagonista con su padre al piso de los aristócratas, una época donde los vestigios más negros del pasado reciente no han llegado a desaparecer.
Derecho Natural es otra muestra excelente de la capacidad creadora de su autor, siempre desde la realidad pero con la alquimia necesaria para, gracias a la ficción, convertirla casi en verdadera para quienes tenemos el placer de leerla.
Otra muestra de escritor nacional capaz de afrontar nuestra historia sin complejos ni miedo, sin afán de revancha ni idealizaciones. Con capacidad para establecer responsabilidades y no excusas. Algo importante muy importante en tiempos en los que todo parece cuestionable.


Público