Seix Barral
140 páginas
Disponible en ebook
Posiblemente la Primera Guerra Mundial supuso, entre otras
muchas cosas, un golpe brutal a la sociedad establecida hasta entonces. La
estructura económica y cultural, sostenida en una rígida estructura
de clases, se tambaleo para siempre, buscando otra forma de acomodarse a la
realidad. Son muchas las obras literarias y cinematográficas que nos hablan de
esos años, recuerdo ahora, por ejemplo, la saga de los Cazalet. Pero pocas han
conseguido ser tan transparentes y profundizar hasta la esencia en la intimidad
del conflicto social que se presentaba, como esta preciosa novela breve de Rebecca West, El regreso del
soldado.
La anécdota es simple. En una mansión cuidada con esmero,
dos mujeres esperan tener noticias de un hombre que años antes se marchó a la
batalla. Una, Ketty, es su esposa, hermosa y perfecta. La otra, Jenny, una
prima que fue su mejor amiga y que vive con ellos, seguramente también un poco
enamorada. Pero las noticias sobre su estado y su retorno, las recibirá una
tercera mujer, muy alejada de su entorno y educación.
Con esos elementos, la autora construye una narración
perfecta, contada desde la intimidad del personaje de Jenny. Ella viajará en
poco tiempo desde la estupefacción y el rechazo fruto de lo superficial de su
educación, al descubrimiento, materializado en Margaret, la tercera dama, de otra realidad con sustratos mucho más
importantes, donde se encuentra el alma de los seres humanos. Los retratos del
trío de mujeres son tan precisos y minuciosos como transparentes, y es sorprendente que
con la aparente serenidad de una cadencia chejoviana, se pueda construir una bomba
como esta capaz de dinamitar los cimientos del orden establecido hasta
entonces, una mutación por la que Jenny tendrá que transitar.
West nunca alza la voz, y nos presenta este drama adulto
casi como un cuento y con una prosa preciosa. La mansión podría ser una casa
encantada que, mostrando su fachada de paraíso, esconde aquella que es de
prisión, las tres mujeres mutan entre hadas y hechiceras confundiéndonos en
ocasiones sobre la identidad de cada una, y el príncipe tiene esa entidad de
personaje totémico preferentemente creado desde la opinión y la admiración de los otros. En este paisaje, la autora coloca y describe a la perfección, sentimientos
universales que convierten a sus personajes en seres vivos como los celos, el
miedo, el despecho, la traición…
El regreso del soldado es ligera y densa, sorprendente y clásica, muy hermosa. Y quizás su corta extensión, pero me deja la sensación de obra perfecta, con la estima por todo lo que es capaz de contener.
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