CINE; LA VIDA DE CHUCK de Mike Flanagan

 

USA 2024

Tom Hiddleston. Chiwetel Ejiofor. Mia Sara. Mak Hamill. Karen Gillian. Annalise Basso. Kate Siegel. Jacob Tremblay. Benjamin Pajak. Nick Offerman. Samantha Sloyan. Carl Lumbly. Rahul Kohll. Molly Quinn. Antonio Raul Korbo.

Siempre he pensado que la verdadera felicidad tiene que tener un pie en la tristeza. Sentimientos como la melancolía, la nostalgia, la ternura, están compuestos por la adecuada mixtura de ambos. Y La vida de Chuck es un ejemplo perfecto, una historia aparentemente triste pero que nos deja con la sensación de haber asistido a un precioso canto a la vida.

He leído diferentes comentarios al respecto que hablan de tres historias interconectadas. No coincido. Creo que la historia que nos cuentan es una, en un esquema narrativo tan novedoso como atractivos. Pero creo que, esas sinopsis, son un síntoma de lo difícil que es contar de que va, aunque parezca que se mueve siempre en una superficie algo infantil. Voy a intentarlo sin desvelar nada de la trama.

En lo que todos coincidimos es en que se refiere a la vida de el protagonista, contada en tres etapas que se presentan al revés, en tres actos comenzando por el tercero. Una vez que terminamos y nos ponemos a pensar, sentiremos ( o yo he sentido ) varias cosas:

Por un lado, que esa vida se nos cuenta desde la muerte, y es extrañamente agradable reflexionar sobre que esta última no termina con lo anterior sino que le da sentido. Además, que esta, está cargada de momentos únicos, de hecho todos lo son por su irrepetibilidad. Que todos somos maravillosos si así lo decidimos. Y, por supuesto, que nuestra existencia es sólo una parte mínima pero necesaria de un cosmos infinito. 

Mensajes que suenan a inocentes, ingenuos, cándidos. Y francamente, no es algo que encaje en el mundo en el que vivimos.

Sin embargo, Stephen King, que siempre ha tenido un pie en la adolescencia, y que es el autor de la novela breve en que se basa la película, la sitúa en un nivel de relato fantástico, con presencia estelar de fantasmas y una compleja estructura, con apocalipsis incluido, que nos obliga a pensar y a tomar algunas decisiones ( en especial sobre el tercer acto, del que no voy a contar mi opinión ).

El resultado es gozoso, aunque supongo que para ello será necesario entrar en lo que nos propone, yo lo hago, con alegría, y lo que propone, me resulta encantador. No sólo me lo creo sino que, lo más importante, quiero creérmelo, y me dejo llevar por su textura festiva, su puesta de sol frente al lago y una escena de baile que me devuelve a las tardes familiares viendo películas de Fred Astaire.

¿Que tiene de malo? nada. Y sin embargo, si te dejas, será un ejercicio fantástico de terapia a base de triste felicidad.  Su logro absoluto es que una película al margen de cualquier moda, nos enamore.

Público

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