CINE: LA LUZ de Fernando Franco

 

España 2026

Alberto San Juan. Pedro Casablanc. Miguel Rellan. Luis Callejo. Ramón Barea. María Galiana. Nacho Sánchez. Pablo Gómez. Itziar Aizpuru

De Fernando Franco me gusta su rigor, la aspereza de su caligrafía y su valor para poner al público frente a sus historias sin concesiones a la comodidad.

Después del díptico de La Herida y Morir, dos obras perfectas, personalmente creo que alcanzó la cumbre con La consagración de la primavera. En esta temporada, ha realizado dos películas ( algo poco habitual en un director que siempre se toma su tiempo ) y tengo la sensación de que ha intentado nuevos caminos. Con mayor y menor acierto.

Ya hablé aquí de ese retrato sórdido de la perversidad que me ha parecido Subsuelo. Imperfecta pero contundente. Quizás excesivamente críptica en su final pero narrativamente desgarradora.

Ahora llega La Luz, donde Franco vuelve a afrontar un tema actual, la pederastia en la Iglesia Católica. El protagonista es un sacerdote que ha solicitado dispensa para poder comenzar una nueva vida con un joven feligrés. Cuando lo conocemos nos parece un hombre huidizo, posiblemente manipulador y poco fiable. Pronto sabemos que oculta un delito de abusos a menores en una etapa anterior de su vida y que se acaba de producir treinta años después una denuncia. Su miedo, la falsedad de su personaje y, sobre todo, la visita a las antiguas víctimas, me parece lo mejor de una película.

Pero a partir de un momento determinado, la historia muta. Y lo hace sin conseguir que yo personalmente me lo crea. Ni la aparente revelación se traslada con la fuerza necesaria, ni Alberto San Juan es capaz de convencerme del cambio ( de hecho en esa segunda parte, sólo me siento interesado en los momentos en que dudo de la veracidad de su comportamiento ).

Me sorprende que Fernando Franco, un cineasta que dialoga de forma tan exigente con su público, se vuelve obvio y se queda sin matices. En un momento dado desaparecen las sorpresas y, sobre todo, la complejidad en un asunto en el que hay muchas aristas.

Como decía antes, creo que tanto en Subsuelo como en La Luz, el director ha buscado acortar distancias y impactar en los sentimientos del espectador. Para mi en la primera lo consigue aunque para ello, haya necesitado tensar tanto la narración que en ocasiones la deja sin respirar. Aquí, en mi opinión, consigue el efecto contrario: la desinfla.

Una pena. El tema merecía otro tratamiento y si había alguien preparado para conseguirlo, era Franco. De todas maneras, cuatro de cinco es una magnífica media.

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