USA 2024
Director.-
Craig Zobel. Helen Shaver. Kevin Bray. Jennifer Getzinger.
Intérpretes.-
Colin Farrell. Cristin Milioti. Rhenzy Feliz. Clancy Brown. Carmen Ejogo. Mark Strong. Theo Rossi. Michael Zegen. Michael Kelly. James Madio. Scott Cohen. Marie Botha. Berto Colon. Jayme Lawson., Jared Abrahansom. Nadine Malouf. Ben Cook. Joshua Bitton. Kory Kurtis
Duración.-
8 capítulos - 50' C.U.
Netflix
Batman es un superhéroe singular.
En primer lugar, no cuenta con poderes especiales. Y a cambio, está cargado del rencor de la venganza y de un sentido de la justicia algo cruel. En segundo lugar, frente al colorido habitual del género, el relato y el entorno son generalmente oscuros, Gotham es una especie de Roma nunca invadida por los bárbaros, el sumun de la decadencia. Y, por último, cuenta con unos villanos absolutamente carismáticos.
Tanto el Joker como el Pinguino son grandes. Seres enfermos, desgarrados y sociópatas ávidos de poder, personajes terribles que le disputan el protagonismo al héroe y que ya cuentan con su propia trayectoria, el primero en forma de película y el segundo, del producto que vamos a comentar.
Batman también tiene, creo, el récord en versiones cinematográficas en los últimos años, vamos nada menos que por la tercera serie: la primera más cercana al cómic, de la mano de Tim Burton, la segunda una magnífica trilogía dirigida por Christopher Nolan, y la tercera, recién comenzada, que apunta al dramatismo interior y que seguramente sea el origen de esta serie, por la inesperada interpretación de el Pinguino por parte de Colin Farrell.
Pues bien, lo que nos ofrecen esta vez es la creación de un nuevo icono, un representante de la maldad. Utilizando los códigos conocidos de las historias de gansters, construye la historia de un perdedor que consigue escalar a base de falta de escrúpulos, un psicópata que nunca acepta la resignación, un monstruo con niveles de crueldad inimaginables incluso con sus seres más cercanos. No hay nada cómodo, nada que no esté teñido de sordidez, nada que llame a la compasión. Ni el villano ni su antagonista, puntos focales casi únicos en la serie, se ganan nuestro amor, pero tal vez lo más oscuro es que de alguna manera se consiga que empaticemos con un hombre destrozado capaz de asesinar a su único amigo sin inmutarse.
La producción asume desde el inicio la necesidad de contarnos todo desde la densidad pastosa, como si nos costase caminar por su metraje, como si los pies se hundiesen en el fango.
Y el resultado es coherente, apasionante. Posiblemente no una obra complaciente, pero sí de aquellas que elevan el nivel de calidad habitual en la televisión. Me ha recordado a Ripley. En ambos casos espero que sigan adelante, no puedo esperar a ver el encuentro de este Pinguino con el Caballero Oscuro.
Sólo una nota final: no he comentado nada con respecto a la interpretación de Colin Farrell, es sorprendentemente magnífica, pero esto estoy seguro de que ya lo comentarán otros.
Público
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