Director musical.-
Carlos Aragón
Director de escena.-
Nuria Castejón
Intérpretes.-
Antonio Comas. Jorge Rodríguez Norton. Cesar San Martín. Milagros Martín. María Rey Joly. Ana San Martín. Gurutze Beitia. Sara Salado. Rafa Castejón. Ricardo Reguera. Lara Chaves. Alberto Frías. Tony Iniesta. Ariel Carmona. Mitxel Santamarina. Ana Goya. David Soto Giganto. Albert Díaz. Ramón Grau
Francamente, creo que el reconocimiento de La verbena de la
Paloma, encantador sainete, tiene más que ver con el éxito popular de sus
principales canciones que con la calidad intrínseca del conjunto y su posición
entre las principales obras del género. Como muestra de género chico es un
gozoso material, con un libreto un poco bobalicón y con tipos divertidos y
estupenda partitura. Un entretenimiento tan ligero como capaz de alegrar al
público.
El espectáculo que nos ofrece el Teatro de la Zarzuela es,
en general, modélico, y sin embargo me plantea un problema de apreciación. Antes
de comenzar la verbena, se nos ofrece un prólogo escrito por Álvaro Tato
titulado Adiós Apolo que pretende ser un homenaje al Teatro Apolo como cuna del
género chico. Es un texto metateatral que se utiliza para introducir diferentes
canciones de otras obras, y tengo que decir que, si bien las viñetas musicales
están muy bien montadas, los cuarenta minutos se me hacen largos por la
irrelevancia de la narrativa.
Y lo peor es que esto supone un lastre que a una pieza
ligera como la de Bretón, le pesa en la mochila. Convertir la propuesta de La
verbena de la Paloma en un espectáculo global de prácticamente dos horas es
mucho para el andamiaje dramático con el que cuenta.
Siendo justos y analizando solamente la verbena, que a fin
de cuentas es lo que hemos venido a ver, hay que decir que Nuria Castejón
realiza un excelente trabajo. Su versión es respetuosa con el original, sin
intentar interpretarlo ni traerlo a la actualidad, es brillante, colorista,
vintage. Muy bien coreografiado, estéticamente limpio y muy eficaz en el humor
de los secundarios. Una zarzuela “de toda la vida” servida con cariño y
profesionalidad.
Y por los aplausos de un público entregado, está claro que
eso es lo que queríamos. En ocasiones la ambición puede jugar en contra.
Público

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