Editorial Debolsillo
550 páginas
Disponible en ebook
Hace unos meses, comentaba aquí Un espejo lejano, ese ensayo de Barbara W. Tuchman sobre el siglo XIV, el centro de la Edad Media, y contaba entonces mi pasión por esa época aparentemente oscura cuando tengo la sensación de que se produjo el tránsito más brusco desde la versión más animal del ser humano al hombre racional capaz de dudar, de crear, de dialogar.
Margaret Yourcenar coloca la historia del alquimista Zenón en esta novela, en el siglo XVI, probablemente más cercano a esa bisagra entre una y otra era y, por lo tanto, mucho más convulsa.
Opus Nigrum, lo digo ya, es una novela histórica ejemplar. Es ambiciosa, no se centra en una trama sino en una biografía, o en varias, la del protagonista y las de quienes se cruzan en su existencia; también por lo extenso del paisaje que cubre entre sus múltiples historias, y, más importante, porque se desarrolla a dos niveles que marida a la perfección: la externa, donde se describe y se descubre ese tiempo de transición a través de los viajes del alquimista, y la interna, donde tenemos un acceso transparente a las reflexiones casi filosóficas de Zenón y de algunos de sus acompañantes. Leer las dudas sobre las creencias religiosas, sobre la separación entre alma y cuerpo, sobre los objetos y las palabras, es un ejercicio magnífico de inteligencia y sensibilidad, en el que me queda la sensación de dialogar directamente con la autora.
Yourcenar escribe además con el rigor de la sabiduría, no necesita subrayas ni embellecer nada. Su prosa tiene la fortaleza de la inteligencia y la gran narrativa.
El resultado es un viaje fastuoso, brillante y oscuro a aquellos tiempos de muerte y desconcierto.
Es un clásico. Se han dicho ya muchas cosas. Poco me queda. Sólo resaltar de nuevo que me parece una de las mejores novelas en su género, y, sin duda, de las más ricas que he leído. Gran literatura, y una introspección sobre el ser humano.
Público

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