España 2026
Francisco Carril. Aura Garrido. Isabelle Stoffel. Vito Sanz. Mikele Urroz. Luis Miguel Madrid. Sigfrid Monleón. Javier Rebollo.
No sé si voy a conseguir explicarlo, pero para mi las películas de Jonás Trueba no son relatos sino lugares.
Cada una de ellas, es una unidad construida con un estilo particular, donde les ocurren cosas a la gente corriente y en las que el director/ creador, tiene una libertad absoluta. Se está a gusto dentro, porque hay mucha naturalidad, ternura y buen rollo. Posiblemente siempre se pensará en Eric Rohmer al buscar referencias, y sería correcto, pero creo que Trueba tiene su propia personalidad, posiblemente porque forma parte integrante de lo que cuenta y es también más juguetón.
Además, como buen hijo de su padre, Jonás ama el cine y hay mucho dentro de sus historias. Se siente, se palpa y es una gozada para quienes compartimos ese amor.
Dos de sus películas me parecen maravillosas, las más de tres horas de Quien lo impide y el homenaje brillante a la comedia clásica americana en Volveréis. Pero también La virgen de agosto, Tenéis que venir a verla y Los exiliados románticos me encantan y me descubren lo bien que puede sentirse uno en una sala de cine. No sé porqué, tenía pendientes La reconquista ( algo que pronto habrá que solucionar) y Los ilusos. Sobre esta última, y en su decimotercer aniversario, su autor nos ofrece otra oportunidad.
La definición que en su día hizo de esta película es que se trataba de lo que hacían las "personas del cine" mientras no estaban rodando. Salen, se encuentran, toman copas, charlan y piensan en sus siguientes proyectos o en la ausencia de ellos. Para darle forma, Trueba cuenta con un grupo de (magníficos) actores que parecen un club de amigos pasándolo bien, los filma en conversaciones aparentemente intrascendentes y ordena el tiempo en pequeñas viñetas que podrían ser borradores de otros relatos.
Tengo que entender que esa película fue lo suficientemente relevante para un colectivo y una generación para que mereciese trece años después esta revisión. Al no conocer la primera versión, no sabría cuales son las variaciones si no hubiese buscado información al respecto. Al parecer son sobre todo de caligrafía, especialmente con la combinación de color, consiguiendo una textura fresca y brillante. Pero además el propio transcurso del tiempo es lo que le otorga otro valor, el de la perspectiva. Y con esa distancia, la cinta tiene el valor de crónica y universaliza su contenido que parece ahora, estoy seguro, menos local y amateur.
No se si esta revisión era necesaria pero a mi me ha gustado mucho, y creo que es un ejercicio gratificante el que un autor pueda volver a su obra y mostrarla como nueva a quienes no pudieron disfrutarlas en su estreno o incluso a quienes la vieron entonces. Las mantiene vivas. Y si Trueba decide hacer esto en alguna otra de sus películas, allí estaré. Como he dicho antes, sus películas son un lugar, un lugar donde sería estupendo quedarse a vivir.
Público
.jpg)
Comentarios