CINE: LAS CIEGAS HORMIGAS de Igor Legarreta

 

España 2026

Urko Olazabal. Itziar Ituño. Josean Bengoetxea. Unax Hayden. Miren Gaztañaga. Carlos Santos. Daniel Barea Cabrera. Kimetz Etxabe. Markel Cocó. Elena Urix. Patxi Bisquert

Conocí la obra de Ramiro Pinilla cuando Tusquets publicó la monumental trilogía Verdes valles, colinas rojas. El autor tenía ya ochenta años y contaba con una obra anterior, para mi desconocida, de la que comenzaron a recuperarse algunos relatos y novelas. Las hormigas ciegas era de 1960, año en que había ganado el Premio Nadal. Personalmente me pareció su mejor obra, un drama seco e implacable sobre la dura vida de aquellos habitantes de una aldea vasca, en los años treinta del siglo XX, cercanos a la miseria.

La trama transcurre en apenas cuatro días, cuando un barco cargado de carbón, naufraga en la costa y, ante la posibilidad de salvar con ello el frío del invierno, los aldeanos harán lo posible para, en una noche, robar aquellas piedras que han caído al mar y llegado a la playa.

El protagonista, Sebas Jauregui, es un patriarca capaz de lo que sea por su familia pero incapaz de demostrar un mínimo sentimiento. Su sentido del deber no facilita la relación con su mujer y sus hijos, aunque queda la posibilidad del hijo menor, alguien que tal vez aprenda a conocerlo.

No hay en la novela lugar para el descanso, y el guion adapta a la perfección lo que Pinilla nos contaba, sin concesiones, lo que posiblemente no deje mucho margen para disfrutarla si no se está dispuesto a pasar casi dos horas de dolor.

Legarreta no facilita el camino, entiende que no lo necesita y yo estoy de acuerdo con él. Su misión es poner en imágenes las páginas que le cede el autor y eso lo hace con grandeza. El paisaje agresivo y hermoso , la lluvia que no para de caer, los interiores donde lo más parecido al amor es el silencio. La producción y la fotografía son excelentes, consiguiendo imágenes potentes, en especial en la noche de la búsqueda del mineral. El director consigue que sintamos el frío, el miedo y el desamparo, y por eso es tan fácil entender a la familia protagonista y ponerse en su lugar.

Además, el casting es muy adecuado . En una película donde lo más importante no son las palabras, todos consiguen hablar con las miradas.

Las ciegas hormigas, película, me parece un magnífico ejemplo de honestidad a la hora de trasladar un libro a la pantalla, coherentemente y con un respeto absoluto. Personalmente pienso que el resultado está a la altura.

No recuerdo si el final de la novela tenía, como en la cinta, ese sorprendente asomo de ternura, pero en cualquier caso, lo agradezco. El perfecto colofón a una historia que me ha dolido tanto como sobrecogido. Y que me ha despertado la fascinación y el temor ante una naturaleza, madre y enemigo, que conozco y admiro.

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