TEATRO: LOS LOCOS DE VALENCIA de Lope de Vega

 

Dirección.-

Pepa Pedroche

Versión.-

José Luis Alonso de Santos

Intérpretes.-

Daniel Muriel. Arturo Querejeta. Jacobo Dicenta. Florencia Otero. Lucila Gandolfo. Xavi Caudevila. Guillermo Calero. Ángeles Martín. Carlos Manrique Sastre. Alberto Vela. Beatriz Fernández.

Como me he divertido con esta festiva versión de una comedia de Lope de Vega.

Cuando Adolfo Marsillach creó la Compañía Nacional de Teatro Clásico, desacralizando el tratamiento que hasta entonces parecían merecer nuestros autores del Siglo de Oro, creo recordar que esta fue la tercera obra que puso en pie. No me extraña. Es una pieza que reúne características muy atractivas para su representación.

Por un lado, el planteamiento de partida sorprende en su modernidad: un manicomio en el que se intenta sanar a aquellos que se volvieron locos por amor. Es allí donde el Conde Valerio decide esconder a su amigo Floriano, con el objetivo de que evite una condena por asesinato. Lo que no espera es que su presencia tenga consecuencias demoledoras en las féminas tratadas como enfermas amorosas. 

El enredo está tan bien servido como en las buenas piezas del genio. Pero además, la poesía lopesca aparece continuamente de una manera hermosa y transparente. Y es sorprendente y muy disfrutable el contraste juguetón entre esas reflexiones certeras y hermosas glosas con la farsa que en algunos momentos llega a ser.

La representación opta por una versión ágil que interelaciona con fluidez las tramas y da personalidad a todos los personajes, acercándolos a la caricatura y buscando ( y consiguiendo ) la sonrisa y la carcajada. Y como novedad, se incorpora la música con algunas canciones y coreografías agradables. 

Hay mucho talento en esta propuesta. José Luis Alonso de Santos, dramaturgo y también en su día director de la CNTC, ofrece una meticulosa adaptación. Pepa Pedroche, quien es de las actrices que más a menudo y mejor ha actuado en esa compañía, dirige ( no sé si por primera vez ) incorporando una constante alegría y un movimiento que hace que siempre pasen cosas en escena. Y el verso se dice muy bien: si ya conocía la solvencia de Querejeta, Dicenta o Martín, me ha sorprendido la transparente dicción de Sebastián Muriel.

En definitiva, una muy disfrutable versión de Lope de Vega para recordarnos que los clásicos pueden ser muy muy divertidos. Lo dicho: yo lo he pasado fenomenal.

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