POESÍA: ANTOLOGÍA de Sylvia Plath

 

Visor

Colección Visor de Poesía

310 páginas

Incluye poemas de las siguientes publicaciones de la autora:

El Coloso

Cruzando el océano

Árboles de invierno

Tres mujeres

Creo que ya lo he comentado alguna vez: soy lector tardío y no frecuente de poesía.

Al margen de obligaciones escolares ya olvidadas, mi afán lector siempre se decantó preferentemente por la novela.

Creo recordar que introducir la poesía en mis hábitos, se debió una vez más a mi curiosidad, que me llevó a hojear un volumen de carácter didáctico que incluía a varios escritores de la Generación del 27. Si no me falla la memoria ( y no debería, porque es algo relativamente reciente ) descubrí entonces la aportación en belleza y serenidad que podía regalar el hecho de leer de cuando en cuando poesía.

A partir de ahí, me he ido guiando tanto por los reconocimientos públicos ( mi amor por Louise Gluck tras su Premio Nóbel ) como por recomendaciones editoriales, tanto en librerías como en la Feria del Libro de Madrid ( stands Pretextos o Visor preferentemente ). Y precisamente, es a la celebración del julio pasado a la que le debo conocer a Sylvia Plath, una autora que me ha fascinado y a la que considero en la cima de la utilización constructiva de las palabras, una sensación que hasta ahora sólo recuerdo con Vicente Aleixandre.

Me cuesta mucho trasladae mi percepción, porque sé que estará lejos de transmitir la sensación que me han producido estos textos. Tampoco describir me resulta sencillo.

Tengo claro, que Plath escribe una poesía que, por muy intimista que resulte, se ubica claramente en el tiempo y el espacio, en un mundo exterior que acoge, constriñe, protege o agrede a la protagonista. Cuando ella lo retrata con palabras, lo hace tras pasarlo por un caudal de imaginación en que se tiñe de sus sentimientos y sensaciones para materializarlos a través de metáforas e imágenes, tan ambiguas como sólidas, tan abiertas a la interpretación como capaces de dar equilibrio a la incertidumbre. El resultado es la conversión del entorno, interior y exterior, en un territorio propio, barroco, de formas imponentes y perfiles casi mitológicos.

Y en ese conjunto, en ocasiones críptico, atisbamos el dolor, la ansiedad, la certeza del fracaso.... todo ello muy vinculado a la posición de la mujer en el tiempo en que le tocó vivir a su autora. De todos modos sería injusto dejar la sensación de que la poesía de Plath es sólo una crónica de su sufrimiento, porque hay algo que siempre está en cada una de sus piezas y se proyecta explotando hacia el exterior y son la belleza y la sabiduría.

Leer a Plath ha sido una maravillosa experiencia de descubrimiento. La fascinación de intentar adivinar como alguien puede tener el don de esa mirada y esa escritura. Visor nos ayuda a acercarnos un poco más con una magnífica edición complementada con una breve biografía y rigurosas notas. Aun así, quedamos lejos de ese cielo que, de todas maneras, agradecemos poder vislumbrar. A veces las palabras se hacen milagro.

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