NOVELA: LA CAMISA DE HIELO de William T.Vollman

 

Pálido Fuego

400 páginas

Mi historia con este libro es singular.

La comencé en septiembre de 2025 y, tras superar la centena de páginas decidí dejarlo. Quiero aclarar que en mi vida no habré dejado inconclusas más de una decena de lecturas. 

Aun así, me quedé con mal cuerpo. Soy consciente de que en ocasiones, nuestro no maridaje con un libro, es algo personal. De hecho, lo comenté en twitter y varios amigos me animaron a darle una segunda oportunidad. 

Bien, pues ha tocado.

Y.... pues me alegro, de verdad, francamente me alegro.

Desde las fuentes de leyendas y cantares de antiguedad arqueológica, Vollman nos ofrece una obra ambiciosa para narrar el viaje que, en el siglo X, marineros noruegos hicieron a las costas de Norteamérica, tras conquistar Islandia y Groenlandia.

Lo más destacado es que la narrativa de esta epopeya increíble, se realiza desde los textos primitivos y desde esa mirada de entonces, asumiendo por lo tanto el carácter mitológico de la existencia, los personajes y sus hazañas. La convivencia entre dioses y hombres sostiene la grandeza de la aventura y la guía del destino. Y la verdad es que, es tan sorprendente asumir el valor de aquellos navegantes y guerreros, que esa intervención divina se presenta como antropológicamente concebible.

La historia está construida desde la acumulación de pequeños relatos que se van enhebrando, en un conjunto que, saltándonos el fondo histórico, me recuerda a El Silmarillión de Tolkien. Igual que, aquella, Vollman se va hasta el origen de las leyendas, cuando las crónicas son orales y por lo tanto siempre empapadas de sensaciones tan físicas como el miedo, la ambición, la avaricia... Y desde ahí, asistimos a los orígenes de la humanidad, cuando el hombre se va despegando de su vertiente más animal, aun manteniendo trazos de su etapa más salvaje.

Y tengo que decir, sorprendentemente, que aquello que hace un año me supuso un esfuerzo agotador, esta vez, doce meses después, me ha resultado apasionante.

Es cierto que es una lectura densa y exigente. Me atrapan los primeros capítulos, la construcción de las dinastías, el descubrimiento de tierras ignotas, la creación de los héroes hasta llegar a las dos mujeres protagonistas que se disputarán un territorio desconocido que, de alguna manera, también abrirán a una nueva realidad convirtiéndolo en escenario de la Historia.

Sólo hay algún tramo en que me resulta más reiterativa la visión algo abstracta, pero son aspectos menores cuando uno de los valores del autor es precisamente crear un espacio definido, equilibrado y ambiguo entre lo divino y lo humano de sus personajes.

Las segundas oportunidades son en ocasiones éxitos. En este caso, un descubrimiento que seguirá con las siguientes entregas de esta magnífica epopeya.

Público

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