CINE: UN POETA de Simón Mesa Soto

 

Colombia 2025

Ubeimar Rios. Alisson Correa. Guillermo Cardona. Humberto Retrepo. Margarita Soto. Rebeca Andrade.

Como dejó claro Martin Scorsese en la injustamente infravalorada El rey de la comedia, los personajes patéticos pueden ser el centro de muy buenas películas.

Oscar Restrepo fue un proyecto de poeta en su juventud, pero posiblemente por el poco eco de la lírica, sumado a sus problemas con el alcohol, todo se quedó en un proyecto, cuando ya ha pasado de largo el tiempo para creer que alguna vez se convierta en realidad. Malvive con su madre, desespera a sus hermanos y averguenza a su hija. Un hombre de éxito, sin duda.

Es entonces cuando, en su búsqueda de un trabajo convencional para poder recuperar el respeto de su familia y, sobre todo, ayudar a su descendiente para que pueda asistir a la universidad,  dará otro paso bastante habitual para estos personajes: intentar triunfar por poderes, es decir, convertirse en mentor de alguien que alcance esa posición que a él, de forma directa, ya le resulta imposible.

En sus clases de literatura, descubrirá a una niña, de apenas quince años y parte de una familia al borde de la miseria, que le sorprende por la delicadeza de su escritura. Decidirá poner en ella todas sus esperanzas, pero olvidándose en el camino de que los perdedores, pocas veces llegan a ser otra cosa.

Mesa Soto realiza un retrato tan transparente y cruel del personaje que a mi me resulta prácticamente imposible empatizar con él y sentir algo más que compasión y cierto desprecio.

No por ello, deja de ser el centro de una historia muy sólida y muy bien escrita. La narrativa se centra en ofrecer, a través de esa trama, un retrato bastante duro y eficaz de la sociedad colombiana, de su desprecio a la educación, su utilización de la cultura y, sobre todo, la mercantilización que la miseria produce de cualquier mal que pueda tener precio.

A que todo resulte creíble, ayuda sin duda un nivel interpretativo excelente, capitaneado por Ubeimar Ríos y con sorprendentes creaciones por parte de los más jóvenes.

La caligrafía es rota, irregular, ahondando en esa sensación general de incomodidad que produce toda la película. Y ese final de consolación, lo sabemos, no es más que uno de esos engaños que la vida ofrece en ocasiones a los desheredados para que puedan sobrevivir un día más.

Un poeta es, sí, una muy buena película, incluso excelente, pero para mi, se presenta como un espectáculo tan triste que me cuesta. 

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