China 2025
Jackson Yee. Shu Qi. Teresa Li. Mark Chao. Chloe Maayan. Juang Hue. Zhang Zhijian. Yonzhong Chen. Guo Mucheng. Long Zezhi. Bi Yanmin. Guohua Chen
Todo comienza como un tebeo distópico, una historia sobre un momento de la humanidad en que han desaparecido los sueños, sólo los delirantes, unos seres que han decidido no renunciar a la fantasía, conservan la capacidad de habitar otras vidas. Uno de ellos, nuestro aparente protagonista, apoya esos recuerdos inexistentes en la memoria cinematográfica. Sin que sepamos muy bien porqué, hay una mujer que le busca.
Desde esa premisa, se desarrollarán varias historias, la primera, más abstracta aunque estéticamente muy vinculada a clásicos del séptimo arte, formando casi un collage. El resto ( creo recordar que tres ),más definidas narrativamente, cada una con su propia personalidad.
La primera, es un cuento de soledad y fantasmas; la segunda, remite a la picaresca con niño incluido, y la tercera, es un relato de vampiros y amor más allá de la muerte. Como se supone que las tres están compuestas desde el ámbito de los sueños, se permiten algunas licencias pero, sobre todo, Bi Gan se esmera en alcanzar una dimensión estética fascinante.
Una vez vista, me sorprende un poco que la crítica a esta cinta tan colmada de alabanzas, venga sobre todo de considerarla un ejercicio de divismo en lo visual sin ningún objetivo más que el de la acumulación. Podría estar de acuerdo en señalar ciertos excesos pero si existen tres historias que ( dejando de lado la artificial complejidad de la que parece funcionar como prólogo ) tienen su narrativa. Para mi, la mayor crítica que se le puede hacer a Resurrection es lo endeble de su andamiaje. Más allá de lo atractivo del concepto y de la denominación de los delirantes, la base del artefacto carece de importancia real en el desarrollo como trama. Podría ser casi una excusa para todo lo demás. Comprendo que lo que voy a decir puede sonar herético pero ¿está muy lejos de la premisa según la que se estructuraba Pulp Fiction?
En cualquier caso, es cierto que las casi tres horas que dura la propuesta, no se hacen largas, por un lado por el formato dividido en diferentes historias, todas ellas atractivas, y por otro, es cierto, por su fastuosidad estética. Visualmente, la película es un continuo ejercicio de creatividad, que nos lleva de sorpresa en sorpresa, un derroche de belleza continua que, por momentos, roza la megalomanía.
Me quedo con lo mucho positivo de este homenaje al cine y a muchas de las películas que componen nuestra memoria, algunas referencias tan obvias como La Dama de Shanghai. Admito, ya lo he dicho, el pecado de exceso pero ello no evita que disfrute del derroche. Sin duda Bi Gan es un director consciente de si mismo pero también muy capaz de convertir una película en una obra de arte.
Público

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