CINE: LAPONIA de David Serrano

 

España 2026

Natalia Verbeke. Ángela Cervantes. Julián López. Vebjorn Enger

Son muchos los textos teatrales construidos alrededor de una reunión de personajes, sobre el papel equilibrados, que termina desmadrándose una vez que salen a la luz las diferencias entre ellos y sus verdaderas personalidades. 

Me vienen a la memoria El Nombre, Sentimental y, especialmente, Un Dios Salvaje, de Yazmina Reza.

Laponia podría incluirse en este modelo. El caso es que además son obras muy sencillas de trasladar a la pantalla ( de hecho, Sentimental, de Cesc Gay, cuenta ya, además de con la versión del propio autor, con algunas más en diferentes países, la última, un éxito en USA).

Dos hermanas que están separadas desde hace unos años ( una de ellas vive en Laponia con su marido, nativo ), deciden pasar juntas las navidades. Uno de los objetivos es que el hijo de la pareja española, no pierda su fe en la existencia de Papa Noel; con lo que no cuentan es con la sinceridad de su prima finlandesa.

El material de conflicto gira alrededor de las diferencias culturales entre ambos países, especialmente en lo que se refiere a la educación de los niños y también sobre la sinceridad con la que defendemos nuestro concepto de la verdad y nuestro compromiso con ella.

No conozco el original pero sé que tuvo cierto éxito en Barcelona y Madrid, donde se publicitaba como una comedia. Sin embargo, me ha sorprendido encontrarme con una película sin duda con valores, pero que francamente no me ha hecho reír.

Todo está muy controlado, podríamos decir, utilizando un símil con el contenido, que su textura y su ritmo son más propios de un carácter nórdico que latino.

Personalmente creo que el material que ofrece se presenta más para debate que para generar diversión con el contraste. No hay locura sino reflexión, no hay histrionismo y pocos momentos de gozo. Esto no es ni bueno ni malo, sencillamente, en mi caso, no es lo esperado.

En el lado positivo, la pulcritud, la elegancia y, sobre todo, cuatro interpretaciones tan ajustadas como sobrias. Y aquí, aunque posiblemente no sea justo, destacar a Ángela Cervantes, una actriz que, desde La Maternal, me parece siempre perfecta.

En resumen, Laponia no entusiasma, pero no por ello deja de ser absolutamente correcta. Quizás tengamos que pensar, vista la evolución de nuestra sociedad que aquellas situaciones que antes resultaban disparatadas se asumen ahora como algo común ( la defensa feminista de la asesina de sus tres hijos es un trágico ejemplo ), con lo que a lo mejor la comedia tiene que pasar a ser otra cosa. Siempre nos quedará El Apartamento.

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