Robert Aramayo. Maxine Peake. Peter Mullan. Shirley Henderson. Scott Ellis Watson. Chrisrina Modestou. Steven Cree. David Carlyle. Adam McNamara.
Desconocía lo que era el Síndrome de Touret y me parece algo terrible. Una pulsión incontrolable, no sólo en lo físico ( tics agresivos, desagradables, siempre sorprendentes ) sino también en lo oral ( insultos, frases obscenas, comentarios soeces ). Me resulta imposible imaginar una vida con este hándicap.
John Davidson era un niño corriente, hijo de una familia proletaria y con el sueño de convertirse en un futbolista profesional, cuando comenzaron los primeros síntomas. A partir de ahí, su vida giró totalmente, convirtiendo a quien podría haber sido un joven con futuro en un fracasado. Incontrolable nos cuenta su trayectoria desde sus inicios con la enfermedad hasta que, primera escena de la película, Davidson es condecorado por la Reina Isabel de Inglaterra.
Hay una larga lista de películas sobre enfermedades, de mayor o menor gravedad y más o menos edificantes. Casi componen un género propio y, para lo bueno y para lo malo, se han generado lugares comunes que suelen repetirse. Una de las cosas que convierten esta en una propuesta singular es su capacidad de asumir esas referencias sin manipularlas ni utilizarlas de cara a convencer al espectador.
Vamos por partes:
En primer lugar, sí, es una historia de superación, y sí, se sostiene en la empatía de unos cuantos. El punto de partida es pues bastante reconocible, pero en ningún caso se extrema desde el punto de vista sentimental.
En segundo lugar, en el mundo movido por lo políticamente correcto, Jones se atreve a mostrarnos lo hilarante de las situaciones que se crean fruto de lo incontrolable de las actuaciones del protagonista. En algunas es imposible no reírse y, sin embargo, esto no quiere decir que, en ningún caso, se nos esconda el drama que supone para aquellos que lo sufren ( especialmente relevante las escenas reales en los finales títulos de crédito ).
Y por último, sí, la interpretación de Robert Aramayo, magníficamente enmarcado en un excelente conjunto de secundarios. El actor alcanza un nivel técnico sorprendente pero además es capaz de dotar de vida lo que podría ser simplemente un logro mecánico. Cada gesto, cada sonrisa, cada frase, nos remite a su dolor y a su lucha.
Incontrolable es una película excelente que posiblemente no aporte nada nuevo narrativamente pero que lo que cuenta lo cuenta muy bien. Puede sonar a conocido pero eso no tiene nada de malo si está bien hecho y esta lo está. Como referente, quizás la veo cerca a Mi pie izquierdo aunque las circunstancias de las propia enfermedad, aportan una dosis importante de ¡humor!.
A veces también nos apetece que nos cuenten historias motivadoras que nos recuerden que en el mundo hay gentes capaces de luchar sin importarles cuales son sus posibilidades de victoria. Aunque suenen fáciles. Quizás en ocasiones, nos complicamos todo demasiado.
Público

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