Random House
430 páginas
Disponible en ebook
Por primera vez desde hace mucho tiempo, he comenzado una
novela sin saber absolutamente nada sobre su contenido. Tampoco conocía el
autor, quien se señalaba como el autor de la serie The Wire que tampoco he
visto. Ha sido una experiencia con su punto de sorprendente, hoy día cuando
estamos saturados de información. Lo recomiendo.
Para centrar la narración, diré que me ha recordado a
algunas novelas leídas hace muchos años de Vicki Baum, escritora austriaca que
murió en Hollywood, algunas de ellas con nombre de hotel, cuya estructura
consistía en unir a varios personajes alrededor de un acontecimiento concreto en un
espacio determinado, y seguir luego ( o en forma de flashbacks ) la historia de
cada uno.
En este caso, el lugar es el barrio de Harlem en Nueva York
y el acontecimiento es el derrumbe de un edificio de apartamentos con varias víctimas mortales. A partir de
ahí, seguiremos a cuatro personajes vinculados al suceso y aquellos que van
apareciendo a su alrededor. Se trata del propietario de un negocio de pompas
fúnebres, una agente de policía obsesionada con uno de los desaparecidos, un
técnico de imagen siempre acompañado de sus cámaras de video y fotografía y un
hombre que ha permanecido tres días enterrado entre las ruinas.
Conoceremos varios días de su vida marcados por lo ocurrido,
he incluso les veremos relacionarse entre ellos.
El resultado es muy recomendable, aunque en algún momento
tengo la sensación de dispersión y falta de foco, por varias razones:
Por un lado, Lázaro resucitado está muy bien escrita, de una
forma eficaz, metálica, cruzada muchas veces por metáforas que convierten lo
cotidiano en poesía. Además consigue constantemente escenas muy bien dibujadas
tanto en sus aspectos externos como en su faceta emocional ( en este sentido,
los encuentros entre el hombre rescatado de las ruinas y su posible nuevo amor,
son magníficas ).
Y enlazando con esto último, lo que la hace diferente y
podría ser su seña de identidad, es que se trata de una novela “montada”, como
si se tratase de una película, en el orden, en el desarrollo paralelo y
combinado de tramas y en el impacto visual que consigue con las palabras.
No es un thriller aunque podría tener sus elementos. Es una crónica, un homenaje hermoso a un barrio que pocas veces ha sido visto con buenos ojos, a través de quienes lo habitan. Y un ejemplo de hibridación entre cine y literatura, más allá de las habituales adaptaciones.
Muy recomendable.
Público

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