CINE: OBSESSION de Curry Barker

 

USA 2026

Inde Navarrete. Michael Jonhston. Megan Lawless. Cooper Tomlinson. Andy Richter

Lo más divertido del cine de terror es lo que nos gusta a la mayoría de los humanos pasar miedo cuando realmente se trata de una sensación no placentera. Posiblemente eso explique la risa nerviosa que tantas veces nos produce y también que, en las últimas décadas, haya ido mutando en muchas ocasiones hasta fusionarse con la comedia. Al final, lo que realmente se le ha pedido, es que sea eficaz, y el problema es como consigue esa eficacia. En demasiadas ocasiones se ha confundido miedo con asco o, en el mejor de los casos, disparate. Creo que por eso todos nos sentimos especialmente agradecidos cuando surge una película del género inteligente, honesta y que huye de lo fácil.

Obsession ya partía por lo tanto de unas buena posición, pero además tiene valores que la convierten en una obra a recordar.

Todo comienza como una historia de romanticismo juvenil, pronto aderezada como un cuento fantástico. Es una  buena forma de ponernos en situación. No olvidemos que gran parte de los cuentos infantiles han sido los causantes de nuestros mayores terrores. A mi me costó años olvidar la casita de chocolate. Lo que llama la atención, es la textura que Barker imprime a la narración: desde los primeros fotogramas nos coloca en  una situación constante de inquietud. Y ese es uno de los valores de Obsession ( y de su eficacia ), la tensión no viene tanto de las situaciones como de aquello que las envuelve ( sonido, pocas veces tan bien manejado, música, iluminación... ), el director busca la esencia del miedo, y consigue llegar a ella. 

Intento no hacer nunca spoilers, pero digamos que la historia, muy bien construida con muy pocos personajes, nos habla del amor en su vertiente enfermiza y ofrece muchísimas esquinas para decidir sobre quien es culpable de lo que ocurre, los roles de víctima y verdugo se intercambian continuamente. Además ofrece una crítica hacia esa cultura donde el esfuerzo ha dejado de ser un adjetivo que cualifique la satisfacción de obtener algo. La pareja protagonista está matizada con meticulosidad en sus comportamientos, ajenos a toda épica y moviéndose siempre en las fronteras de la incertidumbre. Y, algo no fácil hoy día, la sorpresa es constante, los comportamientos imprevisibles, los giros inesperados.

El resultado es eficaz, sin duda, pero no va a lo fácil. No buscamos tanto la explosión gore ( importante decir que la habitual traca final está bastante contenida ) como la resolución argumental. Y, extrañamente en este género, empatizamos con el protagonista más allá del miedo ( las alabanzas, merecidas, a Navarrete, quizás nos están impidiendo valorar adecuadamente la magnífica interpretación de Johnston ).

Está claro que Barker ha visto mucho cine, encontramos referencias de muchas películas ( tanto en lo físico como en lo emocional ) pero en ningún caso es un imitador. Obsession es singular, tiene su propia personalidad y es importante señalar que no olvida uno de los factores esenciales de aquellos que crecimos en salas oscuras: el entretenimiento. A mi consigue apasionarme en muchos momentos. Quizás, más allá de nuestra propia necesidad de entender y compartir lo que nos ofrecen, estaría bien recuperar de vez en cuando esa frase que tantas veces decíamos al salir cuando éramos más jóvenes ( e inocentes ): "Lo he pasado muy bien". Sufriendo con miedo, eso sí.

Público

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