CINE. LA MUERTE DE ROBIN HOOD de Michael Sarnoski

 

USA 2026

Hugh Jackman. Jodie Comer. Bill Skarsgard. Noah Juper. Murray Narlett.

Me gustan mucho las películas que acercan las leyendas a la realidad, no tanto por lo que supone de desmitificación, como por ver como desde varias verdades, se crea una realidad totalmente diferente. 

La muerte de Robin Hood parte de una premisa muy atractiva. Robin Hood, ese mítico bandolero que robaba a los ricos para entregárselo a los pobres, era en realidad un asesino cruel, un ladrón egoísta siempre acompañado de Little John, capaz de matar a un hombre por un pedazo de pan. 

Ahora que el "héroe" se acerca a su vejez, tendrá que afrontar que le acechan infinitos deseos de venganza por parte de parientes de sus víctimas, y que ese círculo, tarde o temprano se cerrará.

Con esta premisa, y un carismático Hugh Jackman, Sarnoski comienza su historia en hermosos paisajes crepusculares, donde la violencia germina con explicitud y brutalidad. El desarrollo inicial, muy bien construido, termina con el protagonista gravemente herido, en una isla donde una joven priora habita un monasterio en el que acoge y sana a todos aquellos que necesitan su ayuda. El tiempo de recuperación permitirá a Robín acercarse a la placidez de una vida que nunca había soñado. Pero es difícil que el pasado desaparezca, como también lo es, dejar de sospechar de aquellos que podrían no ser quienes parecen.

A partir de aquí, el director toma una decisión que posiblemente sea la más coherente desde el punto de vista dramático, pero no por ello la más eficaz. Nos asomamos a una vertiente de la historia que nos situaría, dentro de un entorno cerrado, ante la incertidumbre sobre las posibles amenazas y que, sin ser nueva, podría resultar apasionante. Sin embargo, en esa decisión, repito, coherente, le interesa más ahondar en la agonía, llegando a un final que, sinceramente, no me gusta demasiado. 

Quizás se pretendía una reflexión sobre la culpa y el castigo, donde yo busco aventura.

De todas maneras, La muerte de Robín Hood es una película muy valida. Es hermosa en su estética húmeda y otoñal, entretenida siempre como una primera parte impactante, y cuenta con una magnífica interpretación central.

Y además, dentro de su crueldad amoral, consigue que de alguna manera, el héroe no pierda su grandeza. 

Debo de ser capaz de valorar una película por lo que es, y no por lo que podría haber sido, y desde ese punto de vista, esta elegía es buen cine.

Público

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