CINE: EL ARQUITECTO de Stephane Demoustier

 

Francia 2025

Claes Bang. Sidse Babett Knudsen. Xavier Dolan. Swann Arlaud. Micha Lescot. Michel Fau. Cedric Apietto. Alessandro Bressanello. Olivier Marguerit. Cecile Ducrocq

¿Qué es un genio?

¿ Hasta que punto es definible alguien como tal de forma estable o su genialidad está vinculado a un momento concreto de su vida, bajo unas circunstancias externas que posibilitan e impulsan su crecimiento?

En El Arquitecto,  Demoustier nos cuenta una historia real. En 1983, el nuevo gobierno francés, liderado por Mitterrand, convoca el concurso de arquitectura más caro de la historia, destinado a construir un edificio icónico que vincule el clasicismo de París a la modernidad. El adjudicatario será un arquitecto danés a quien nadie conoce y con muy poca obra a sus espaldas.

Sorprendido él mismo con la decisión, y acompañado siempre de su esposa, amante, colaboradora y cómplice. Irá poco a poco, desde la humildad inicial, incorporando en su comportamiento los rasgos de una personalidad más compleja, empeñada ya en convertir su obra en una referencia personal, algo casi mitológico y que le asegurará un puesto en el Olimpo.

La historia no es nueva. Hemos conocido, con mayor o menor virulencia, conflictos similares que podríamos iniciar en Miguel Ángel y su Capilla Sixtina. Incluso en algunos momentos, parece remitirnos al cuento El traje nuevo del emperador, siempre que asumamos que el emperador no se eternice en su puesto y que el sastre esté francamente enamorado de su obra.

Lo que la hace especial, son para mi dos características:

En primer lugar, su transparencia narrativa. Es una película muy fácil de leer y, por lo tanto, también contundente y clara en sus mensajes.

Y en segundo lugar, una gramática visual que marida a la perfección con el concepto arquitectónico, en sus simetrías y su respecto a las formas.

Me ha gustado esta película. Tiene un aura universal en su desarrollo. Y además deja material para la reflexión. A las preguntas con las que comenzaba esta entrada podría incorporarse otra ¿somos los demás quienes, en ocasiones, vestimos de genios a ciertos creadores, basándonos en condiciones exógenas que tienen poco que ver con su obra?

Y, por curiosidad ¿ alguien puede contarme lo que se siente siendo un genio?. Yo ni idea.

 Público.

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