NOVELA: TIEMPO DE SILENCIO de Luis Martín Santos

 

Varias editoriales

250 páginas

Disponible en ebook

Tiempo de silencio es uno de esos libros que quizás deberían de haber formado parta de mi educación literaria. Después de pasar por Enid Blyton, Salgari y Julio Verne, y devorar a Agatha Christie. Creo que habría sido el momento para muchos de los libros que ahora estoy descubriendo. Pero entonces, fruto de un provincianismo que quería ser cosmopolita, nuestros intereses dejaban de lado libros de autores españoles ( lecturas de colegio ) para lanzarnos a conocer a Steinbeck, Pearl S.Buck, Vicky Baum. Frank Slaughter …. Mientras tanto, quedaban dormidas a nuestro lado historias que nos habrían parecido mucho más reconocibles con cotas de calidad literaria igual sino superior a la de aquellos a quienes perseguíamos.

Nunca es tarde, pensemos.

La trama de la novela de Martín Santos es tan sórdida como simple. Un joven con pretensiones científicas, por su necesidad de adquirir ratones para sus experimentos criados en una zona de chabolas, se verá involucrado en una sucia historia de incesto y aborto que terminará en una oscura tragedia.

Lo que la hace singular es, por un lado, su capacidad de crónica. El autor dibuja una España de postguerra teñida de gris y falta de luz, marchita y miserable donde los sentimientos nobles son algo inexistente y donde el burdel trasciende su propio espacio, poniendo precio a todo aquello con lo que se puede comerciar. Es un paisaje físico y humano decadente, triste y fracasado, hecho para sobrevivir a cambio de trapicheos y mentiras. Habitado por supervivientes conscientes de su fragilidad.

Pero posiblemente el factor más diferenciador sea la aventura literaria que supone, en un hiperrealismo que se cuenta a base de metáforas, de monólogos y giros absolutamente libres, que mezcla el lenguaje científico con la ironía que animaliza a sus personajes. Con una prosa de una densidad difícil y brusca en sus cambios. En definitiva un ejercicio de escritura artificial y sorprendente.

Tiempo de silencio me parece una novela magnífica y cruel. El autor, omnipresente, nunca se compadece de sus personajes ni los disculpa. Más bien los trata observándolos como a esos ratones que el protagonista necesita para sus experimentos. No hay ninguna emoción. Ni en él ni en sus personajes. Tal vez sea este un experimento también de como construir desde la palabra una época y modularla según sus tonos y textura. Si es así, no puedo dejar de preguntarme ¿Cuál será nuestro papel?. No lo sé. Pero percibo continuamente cierta ironía con un poco de desprecio llegando desde sus páginas. 

Lo único cierto es que, sin duda, es un libro histórico.

De esos que he tenido la suerte de leer por primera vez cuando, posiblemente,  soy capaz de apreciarlo en todo su contenido.

Público

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