NOVELA: EL SEÑOR FOX de Joyce Carol Oates

 

Alfaguara

750 páginas

Disponible en ebook

No soy un lector asiduo de esta prolija escritora americana, y no entiendo porqué ya que lo cierto es que siempre me ha gustado.

He disfrutado sobre todo de sus grandes novelas, esas que la emparentan con narradores de la escuela de Dickens, Tolstoi, Vargas Llosa, contadores de magníficas y ambiciosas historias.

Autores para los que no hay relleno ni punto muerto, para quienes cada página ,cada espacio y cada personaje son importantes.

En este caso, Oates se enfrenta a algo tan delicado como la pederastia en un centro educativo. El personaje central ( que no el protagonista ) es un joven y atractivo profesor que, tras transitar por varios centros, termina en una academia privada de un pequeño pueblo.

El Sr. Fox es un ejemplo terrible de perverso manipulador capaz de destrozar no sólo la vida de sus alumnas sino también de todos aquellos que entran en contacto con él. Su intervención en ocasiones, es sólo una catarsis que extrae las miserias más recónditas de la comunidad.

La novela, densa, grande y ambiciosa, toma la forma de un thriller.  Está compuesta por piezas casi independientes en su esencia, que convierte en protagónicos a todos los personajes, creando un paisaje coral donde aflora la oscuridad de lo cotidiano. Cada capítulo tiene la densidad de un pequeño relato, no hay nada superfluo, es un edificio construido con sólidas piedras.

Además, la autora pone sobre la mesa muchos temas que realmente empapan nuestra época y sobre los que convendría reflexionar. Por un lado, hablamos de lo manipulables que somos ante una cultura que prima la búsqueda del alago y que genera la soledad como una enfermedad que se multiplica como una plaga, también tiene importancia su retrato de la justicia que nos hace pensar en la diferencia entre la justicia de la ley y la justicia de los hombres, y por supuesto, no podemos sino sentirnos erosionados por la fragilidad de la infancia y la importancia que los educadores tienen en sus vidas, al tiempo que tenemos que preguntarnos porqué nuestra sociedad es un buen refugio para los monstruos. Nos queda una pregunta que deberíamos recibir en toda su magnitud: ¿hasta donde llegan las ondas expansivas de hechos como estos?.

La novela es rigurosa, lúcida en su capacidad de análisis psicológico, elegante huyendo de toda sordidez y apasionante en su narrativa.

Sin duda una de las grandes novelas que he leído últimamente. Está claro que tengo que acercarme  más a Joyce Carol Oates.

Público

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