Acantilado
320 páginas
Disponible en ebook.
Hay muchas virtudes que destacan en la extensa obra literaria de Stefan Zweig. Su elegancia, su lucidez, la aparente ligereza de sus piezas.
Al margen de sus excelentes biografías, suele tender a los relatos cortos, centrándose en lo esencial y sin que ello suponga una merma en la grandeza de sus narraciones.
En este apasionante, divertido y curioso libro, combina dos de sus pasiones: lo breve y lo histórico, aderezado también con su cultura artística. Es una colección de textos que, además de contarnos, reflexiona sobre algunos acontecimientos históricos y sus personajes.
La elección temática es muy plural, desde la antigua Roma de Cicerón hasta la creación de la Sociedad de Naciones, pasando por la conquista de Bizancio, la búsqueda del Dorado o la estéril travesía del Capitán Scott hacia el Polo Sur. Todas ellas, salvo algunas que luego comentaremos, están narradas por el autor con una transparencia propia del relato oral, con una cercanía llena de sencillez.
Ya he dicho que hay algunas excepciones, precisamente las dedicadas a dos autores rusos, Dostoievski y Tolstoi. En ellas Zweig utiliza otros modelos literarios, la poesía y el teatro, para componer inteligentes cuadros estáticos.
Pero por regla general, lo que obtenemos como conclusión se queda en una infinita sensación de fragilidad, asumiendo que el destino parece tan sólo una colección de casualidades que podrían haber llevado a un camino diferente. Además, quiero llamar la atención sobre el hecho de que una de las piezas hable de la composición de El Mesías de Hándel. Está claro que para el autor, aquello que cultiva el alma tiene la misma relevancia en el desarrollo de la humanidad que cualquier batalla o conquista. Sin duda, si fuésemos conscientes de ello, el mundo sería un lugar diferente.
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