CINE CLÁSICO: LOS MEJORES AÑOS DE MISS BRODIE de Ronald Neame

 

UK 1969

Maggie Smith. Robert Stephens. Gordon Jackson. Pamela Franklin. Lavinia Lang. Celia Johnson. Jane Carr. 

Sin duda existe un subgénero cinematográfico de profesores poco normativos, generalmente enfrentados a la autoridad superior en la búsqueda de una forma de afrontar la enseñanza. Docentes que optan por un nivel superior de anarquía y libertad, propugnando otros valores personales por encima de los académicos.

Quizás el máximo referente en todos los niveles sea El club de los petas muertos, de Peter Weir. Pocas personas no conocen ese emotivo final. Capitán, mi capitán.

Sorprende que en el catálogo, donde hay desde propuestas centradas en el racismo como Rebelión en las aulas, a películas protagonizadas por profesoras de ensueño como Michelle Pfeiffer o Julia Roberts, no figure en un lugar de honor esta historia de Miss Brodie basada en una novela de Muriel Spark, principalmente por haber sido, sino la primera, una de las del pelotón de cabeza.

Posiblemente tenga mucho que ver con su olvido, su sinceridad o, mejor dicho, la falta de ejemplaridad de sus personajes centrales. Generalmente estas historias optan por un tratamiento idílico de sus protagonistas. Los docentes vocacionales hasta la entrega personal, los conflictivos alumnos muy susceptibles al amor escasamente recibido hasta entonces.

No ocurre eso en esta película. Miss Brodie aparece al principio como una libertaria aparentemente encantadora y extravagante. Pero a medida que avanzamos, reconocemos a una egoísta, egocéntrica y manipuladora, poca atenta a los sentimientos ajenos, capaz de sacrificar a sus propias alumnas y defensora de políticos fascistas. Y sus pupilas distan mucho de quedarse en una entregada admiración.

Es cierto que la narración, donde ocurren muchísimas cosas, en ocasiones vira hacia lo melodramático, pero hay varias cosas que convierten en valiosa esta cinta. Destacaría dos personalmente:

Su alcance en el tiempo, nos permite asistir a la evolución de sus personajes, lo que enriquece las tramas. Veremos como las menores se empapan de perversión y como su maestra tiene que asumir la metamorfosis desde un icono de la libertad a un pronta solterona.

Y, por supuesto, la presencia troncal de toda la película, una Maggie Smith fastuosa, omnipresente, múltiple, en la lo que más aprecio no es su parte más expansiva, capaz de ponernos en una situación de casi imposible equilibrio entre el humor y el drama. Lo que más valoro son sus silencios y sus miradas, en las que se concentra toda la humanidad de su personaje.

Una vez más, mirar hacia atrás en cine, es una sugerente aventura, y su disfrute, nos hace olvidar la posible ansiedad por todo aquello que tenemos pendiente. 

Los mejores años de Miss Brodie es otro acierto.

Público

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