CINE: ALPHA de Julia Ducournau

 

Francia 2025

Golshifteh Farahani. Melissa Boros. Tahar Rahim. Emma MacKey. Louai El Amrousy. Finnegan Oldfield. Francoir Rollin. Jran Charles Clichet. Marc Riso.

Las razones por las que he visto Alpha, están muy lejos de las habituales.

Titane, la alabada película de esta directora que alcanzó la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Me pareció un desagradable ejercicio de onanismo intentando resultar provocador como forma de ocupar un espacio en la mitología cinematográfica. En el fondo latía aparentemente una crítica a la peor muestra de la masculinidad, pero a mi entender todo quedaba perdido entre imágenes cargadas de agresividad.

Alpha, muy esperada en la nueva participación de su directora en el certamen francés, fue sin embargo recibida con críticas demoledoras que la acusaban de perderse en el exceso.

Con este cuadro ¿que es lo que me ha llevado a verla? pues la sensación ( no del todo contrastada, lo reconozco ), de que esta sólo les había gustado a quienes tal vez no rechazasen la anterior pero en ningún caso hubiesen entrado en éxtasis con ella.

Y la decisión ha sido buena: Alpha me ha parecido una película magnífica.

Todo comienza cuando la protagonista, Alpha, llega a su casa desde el descontrol de una fiesta nocturna con un tatuaje en el brazo. No recuerda quien se lo ha hecho ni como, y lo más grave, tampoco recuerda si las jeringuillas estaban limpias. Aunque nunca se cita directamente, está claro que nos encontramos en los tiempos del SIDA, aquí un virus anónimo que se transmite por la sangre con consecuencias mortales y por el que se ha recuperado una estigmatización de las posibles víctimas parecidas a la de la peste en la Edad Media.

La madre de Alpha, médico muy vinculada al tratamiento de esa enfermedad, incorpora a sus temores la traumática experiencia en el caso de su hermano, un drogadicto contagiado en los estadios iniciales de la epidemia. Mientras tanto, su hija deberá de afrontar un rechazo cada vez más agresivo por parte de su entorno.

Ducournau se mueve en un equilibrio difícil pero fascinante entre el realismo y lo onírico, integrando incluso leyendas milenarias procedentes de su país, como la del viento rojo. Estructura la narración en dos tiempos que combina perfectamente hasta llegar al bucle final. Inventa miradas, situaciones y pesadillas únicas. Y, además, el que creo que es su mejor acierto estilístico, transforma las consecuencias físicas de la enfermedad en un homenaje a los enfermos, convirtiendo el resultado, donde en la realidad habría cicatrices y representación de la miseria, en estatuas de alabastro.

Creo que esos años se han contado de diferentes maneras y nada limita que se sigan contando. Lo importante es que se haga de forma diferente que aporten algo nuevo para reflexionar sobre lo que ocurrió entonces. Ducournau nos ofrece un cuento oscuro y triste donde podríamos incluso pensar que la plaga es el reflejo de una sociedad alejada de la luz. Lo hace con maestría visual, con ideas y pulso. Pero lo que de verdad me atrapa es que si analizamos la historia nuclear, lo que viene a decirnos es que la salvación siempre estará en el amor. Sorprendente mensaje para quien en Titane parecía llegar casi a lo contrario.

Y sí, muy feliz de haberme dejado golpear por Alpha. Sin entender a quienes se ven decepcionados por esta continuidad de su filmografía. 

Público

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