TEATRO: TORMENTA de August Strindberg

 


Director.-

Iván López Ortega

Intérpretes.-

Joaquín Notario. Lara Grube. Rocío Suarez de Puga. Paula Muz. Oscar Fervaz

En la lectura ( comentada aquí hace poco ) de las memorias de Ingman Bergman, La linterna mágica, encontramos muchas veces a Strindberg. El director sueco, representó en ocasiones a este autor en sus experiencias teatrales y se sentía cómodo con él. No me extraña. Ambos dialogan a la perfección en dos facetas: su capacidad de bucear sin miedo en el alma humana y su juego con los límites de la realidad. De hecho, el dramaturgo está considerado uno de los precursores del teatro de la crueldad y del de el absurdo.

Tormenta forma parte de una de sus piezas de cámara, obras breves pero que no por ello renuncian a su fuerza. Habla de la vejez, el lugar donde un hombre busca la paz para descansar de los años de fracasos emocionales y de la que parece que quieren sacarle los extraños personajes que le rodean. El fenómeno meteorológico del título no es sólo atmosférico sino interior, un estallido de los recuerdos que  rompen el presente. O quizás todo sea simplemente el sueño de un hombre que, en su tercera edad, necesita asomarse al pasado para arreglarlo o sufrirlo de nuevo. En apenas cincuenta minutos asistimos a la disección de varias almas, con sus miedos, mentiras, inseguridades, remordimientos y fracasos, retirando los velos que cubren lo que todos escondemos incluso de nosotros mismos.

Tenía muchas ganas de conocer la Sala de los Balcones del Teatro Español, pensaba que era algo mucho más efímero y me he encontrado con un recinto limitado pero perfectamente adecuado para cualquier representación. Iván López Ortega opta por un espectáculo preciosista, rico en detalles y cuidado en estética y sonido, casi una caja de bombones con una casa de muñecas y miniaturas que ofrecen una opción tan sorprendente y original como atractiva, con hallazgos como el uso de las ventanas (  más coherente en estética que en narrativa, no digo porqué ); así el absurdo de la puesta en pie y la crueldad del texto conviven en un extravagante contraste.

La Tormenta que ofrece el Teatro Español no es una obra pequeña y sí, en definitiva, una buena lectura de un clásico infrecuente en nuestros escenarios, y eso, cuando se trata de un clásico, es algo que siempre merece la pena celebrar.

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