NOVELA: PROHIBIDO MOIRIR AQUÍ de Elizabeth Taylor

 

Libros del Asteroide 

240 páginas

Disponible en ebook.

Las expectativas son en ocasiones peligrosas. A veces coinciden con lo que uno se encuentra, otras no. Y de estas últimas, en ocasiones funcionan en contra de la obra. En este caso podría haber sido, pero no fue. Voy a intentar explicarlo.

Llego a la novela de Elizabeth Taylor tras muchas recomendaciones de distinto género,. Y mi expectativa era la de un libro de descanso, un refresco encantador, no por ello exento de calidad literaria. Pero, lo reconozco, esperaba algo menor que no me exigiría demasiado esfuerzo.

Todo comienza con la llegada de la Señora Pelfray al Hotel Claremont. Asomándose, busca su lugar en uno de esos alojamientos donde personas de su edad encuentran un acomodo para sus últimos años de vida ( aunque morir allí está prohibido ). Pronto conoceremos a la comunidad que lo habita, sus costumbres y sus manías. Y cuando estamos cómodos ahí, la novela se abre a un personaje exterior, lo que me produce cierta sensación de ruptura y de relleno. 

Nada más lejos de la realidad. Cuando ya estoy comenzando a pensar que tendré una vez más un problema de expectativas, la historia avanza con una gran humildad, una sensibilidad exquisita y mucha inteligencia. 

Elizabeth Taylor está decidida a hablarnos de la tercera edad y su dificultad para encajar en la sociedad de la época, de su soledad, aunque en este caso no es algo limitado a los personajes ancianos y, como no, de la muerte. Y, lejos de lo que yo esperaba, no lo hace con pudor. Sí, la autora siente y transmite una gran ternura por todos sus personajes, pero eso no le impide poner la mirada en las zonas más ásperas. Lo hace con elegancia, con, sí, delicadeza, pero sin tapujos.

Pero lo que más me gusta de esta novela, lo que la hace grande, es la forma en que está escrita y "contada". La autora combina a la perfección las miradas de los diferentes personajes, manejando perfectamente la coralidad aunque exista una línea más protagónica.. Tiene una capacidad extraordinaria para focalizarse en los detalles, convirtiéndolos en piezas de un bodegón precioso. Y es capaz de maridar a la perfección el interior de la casa de huéspedes, con la exterior del Londres que les queda, y donde el paso de las estaciones marcan el paso del tiempo empapadas de nostalgia, como si fuese el último verano, la última primavera, el último otoño.

Prohibido morir aquí, termina convirtiéndose para mi en una gran novela, una novela magnífica, singular y muy triste. Un libro para disfrutar, paladearlo, adorarlo incluso, y una razón para buscar otras novelas de esta autora que acaba de atraparme.

Público

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