NOVELA/ ENSAYO: DESPEDIDAS de Julian Barnes

 

Anagrama

215 páginas

Disponible en ebook.

No sé si lo que yo considero un grupo de escritores ingleses contemporáneos existe como tal o es un constructo mío porque aquí todos publican en Anagrama y más o menos con parecida periodicidad. Me refiero a McEwan (mi favorito ), Kureishi, Iziguro, y Julian Barnes. Pues bien, este último es al que menos he seguido y del que tengo un recuerdo menos interesante, lo que no quiere decir que no guarde en la memoria alguna de sus buenas narraciones como Arthur & George.

Tengo la sensación de que es el que se hace más presente en su obra, el más biográfico y más dado a la disgresión. Quizás el que desde la literatura, se comunica con sus lectores de una forma más directa.

Con esta idea por mi parte sobre su escritura, no puede extrañarme que, cuando decide despedirse, lo haga a través de un libro. Lo que sí me causa asombro es que decida poner el punto final a su carrera literaria de una forma tan consciente, cuando siempre había pensado que la capacidad de crear obras valiosas por parte de un autor era algo que se iba apagando por si sólo, no una puerta que se cerraba de golpe cuando alguien decidía que podía no estar ya a la altura.

Por lo que se refiere al contenido de Despedidas, es una propuesta original y extraña, también encantadora. Barnes decide incluir una narración aparentemente real, la historia de desamor de una pareja a la que él presentó en su juventud, y volvió a poner en contacto ya cerca de la tercera edad. Además de incluir interesantes reflexiones alrededor de las relaciones románticas, creo que es un divertido ejercicio sobre el arte de contar y su convivencia con la realidad. Pero el grueso de este pequeño volumen, lo compone una serena, irónica e íntima recreación de la vejez desde la visión de un hombre todavía lúcido y con una vida llena de anécdotas y conocimiento.

Mi anterior lectura de este escritor era también una especie de ensayo, El hombre de la bata roja, y me resultó insufrible. Sin embargo aquí me siento cómodo. Posiblemente no sea una gran obra en si misma pero sí valiosa como testimonio y como actitud ante el final. Que Barnes la comparta con nosotros con generosidad y humor, me parece que sólo puede merecer agradecimiento.

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