CINE: NO HAY OTRA OPCIÓN de Park Chan-wook

 

Corea del Sur 2025

Lee Byung-hun. Son Ye-jin. Lee Sung-ming. Yeom Hye-ran. Park Hee-soon. Jeong Yu-yeon. Yoo Yeon-seok. Chsa Seung-won. Oh Dal-su. Kim Hae-sook. Oh Kwang-rok

Park Chan-wook es un cineasta singular y, quizás por eso,  no prolífico. Cada una de sus películas es una producción compleja y completa con su propio lenguaje y su tono adecuado. Su adscripción al thriller para por la oscuridad de Old Boy, la vertiente histórica y abiertamente sexual de La Doncella, el terror de Stoker o la textura perfecta de un Hitchcock en Decision to leave.

Ahora, en No other choice, la trama se vincula a la comedia, pero lo hace con una apuesta de contrastes: por un lado la desaforada y extravagante que se acerca a la farsa física de la torpeza y por otra la elegancia estética y emocional que llena a los personajes impidiendo que sus comportamientos nos hagan verlos como simples marionetas. El equilibrio que al principio nos desconcierta, va encajando poco a poco hasta alcanzar la mixtura perfecta en el último tramo.

Para no hacer spoiler, me limitaré a contar que la cinta nos cuenta la historia de un profesional de la industria del papel que, como el dice en una especie de prólogo, lo tiene todo en la vida. Hasta que inesperadamente le despiden. A partir de ahí, y tras la desesperación de no encontrar otro empleo y ver como todo se desmorona, tomará la que cree que es la única decisión posible para sacar adelante a su familia, a pesar de que, en principio, no está preparado para tener éxito en llevar a cabo. Digamos simplemente que lo que se propone tiene mucho de disparatado.

También nos ofrece una sátira sobre el capitalismo feroz, una crítica con un poco de esperpento de una sociedad que sólo busca la seguridad personal por mucho que eso implique la vulneración de todos sus principios. Pero también salva a sus personajes, los compadece, porque frente a su egoísmo capaz de despreciar la vida de sus semejantes, también les tiembla el corazón ante la hermosa música de un contrabajo. 

Estéticamente la película es preciosa y está llena de hallazgos visuales. La caligrafía del director coreano siempre ha sido creativamente exuberante y llena de sorpresas. Aquí además es capaz de intercalar un ritmo de locura con un tono de reflexión que surge de la búsqueda del alma de sus personajes.

El resultado me parece magnífico una vez más, quizás no tan redondo como otras obras del autor pero también es más arriesgada, más atrevida. Y, en otro nivel, igualmente disfrutable.

No other choice me ha sorprendido, divertido y emocionado. Lo esperado de un creador único.

Público

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