CINE: LA SOMBRA DE MI PADRE de Akinola Davies

 

Nigeria 2025

Sope Dirisu. Efon Wini. Chibuike Marvellous Egbo. Uzoamaka Power. Oliwatosin Jimoh. Akerele David. Owa Orire Jeremiah. Justice Moreke. Ebuka Igwe. Eze Chika.

No sé como empezar a comentar esta preciosa película que acabo de ver. Busco una percha a la que agarrar mi entrada y, son tantas las cosas que me ha sugerido y me ha hecho sentir, que me resulta difícil poner orden. Vamos a intentarlo.

Lo que nos cuenta se desarrolla en Nigeria en un día de esperanza de 1993, aquel en que sus habitantes creían que se iniciaba una democracia con unas elecciones generales después de muchos años de régimen militar.

Los protagonistas, dos niños de ocho y once años, viven en una zona rural del país, en un pueblo donde su madre trabaja. Su padre, en cambio, pasa los días en la capital, buscando la forma de aportar ingresos a su familia y, llegamos a suponer, implicado en actividades políticas. Ese día, su progenitor decidirá llevarse a los dos a Lagos, y compartir con ellos una jornada de descubrimiento, de reencuentro con antiguos amigos, de visita a lugares de su juventud y también, por supuesto, de decepción. 

Lo que sigue es una especie de poema que se tornará en elegia, porque estoy convencido de que lo que nos cuenta es la experiencia personal de su director desde la nostalgia, sólo así puede entenderse la delicada sensibilidad que empapa cada minuto. . También es un canto de amor a su país y a sus gentes, protagonistas del paisaje de fondo de una riqueza constante. Pero sobre todo, es un retrato emocional complejo y hermoso sobre la paternidad.

Supongo que Davies, como todos, habrá tardado años en asumir que su progenitor no era perfecto, pero eso no excluía su capacidad de amar a su familia y estar comprometido con buscar su felicidad y partirse el alma para darles la vida que se merecían. A él está dedicado este ejercicio cinematográfico que mezcla sabiduría con una realización artesanal, que consigue que la emoción vaya creciendo hasta tenernos en sus brazos y que nos sorprende al final dejándonos una gran tristeza pero también la seguridad de que alguien ha tenido la seguridad de compartir con nosotros su alma.

La sombra de mi padre tiene también un componente político, pero siempre desde la mirada incierta de los niños. Nos transmite como lo externo transforma las pequeñas vidas de los ciudadanos, y nos enfrenta a la injusticia social de aquellos a quienes les ha tocado un lugar en el mundo muy diferente al nuestro.

La película me parece profundamente hermosa en fondo y en forma. Consigue la magia de que, estando tan lejos que parece que me hablan de otro mundo, hay muchos momentos en que identifico los sentimientos , la frustración por no poder atrapar momentos efímeros de un amor infinito, la debilidad del miedo al dolor de los demás, percibir la fragilidad y percibir la protección que necesitamos... 

Como decía al inicio, quizás debería de esperar a poner en orden mis ideas pero perdería la oportunidad de evitar la racionalidad al contarlo. La sombra de mi padre es una película que no se piensa, se siente. Y perdonad si me he pasado de ñoño.

Público 

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