Rumanía 2025
Ezter Tompa. Serban Pavlu. Llinca Manolache. Gabriel Spahiu. Adrian Sitaru. Adonis Tanta.
De este director he visto dos películas, Un polvo desafortunado y No esperes demasiado del fin del mundo, ambas son procaces, descaradas, incluso esperpénticas y muy críticas con la sociedad rumana actual.
Kontinental 25 es, de alguna forma más comedida en sus formas, pero no por ello menos contundente en su revisión de un país que, saliendo del comunismo, no parece estar siendo capaz más que de una aproximación hipócrita a los peores vicios del capitalismo.
Todo comienza con la cámara pegada a un indigente que camina recogiendo plásticos por los paisajes a veces absurdos de la ciudad de Cluj. Vive ocupando un sótano en un edificio que acaba de ser reclamado por sus propietarios para construir un hotel de lujo; ante el desahucio, decide suicidarse. La alguacil que dirige la operación deberá de enfrentarse a la culpa y el miedo.
Jude construye su historia a través de largas escenas y muchos diálogos, cruzados por visiones de la arquitectura local. Quizás por ello he leído varios comentarios que apuntan a la especulación inmobiliaria como el objeto de la crítica en esta ocasión. Y, si bien está presente, como también lo está el nacionalismo más rancio, personalmente creo que habla mucho más profundamente de otra cosa: la culpa y la manera en que se va diluyendo desde la falsa moralidad de una sociedad enferma y capaz de mirar siempre al otro lado.
Por lo que respecta al envoltorio, esa colección de imágenes de edificios, creo que son elementos que nos sirven para sentir el silencio de la ciudad ante los dramas que los habitan, casi como el silencio de los antiguos dioses ante los miserables humanos. Y también recordarnos que, mientras ellos negocian con su dolor, a su alrededor la ciudad sigue creciendo y asumiendo el futuro sin preocuparse de nada más.
En definitiva, con Kontinental 25, este director ha vuelto a comprometerse con una historia valiosa, y lo ha hecho esta vez de una forma más transparente y menos extravagante, pero de nuevo muy atractiva desde el punto de vista cinematográfico. Radu Jude , no me cabe duda, es un director muy importante a la hora de intentar conocer, sino afrontar, una Europa incapaz de encontrar la correcta dirección.
Público

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