CINE: EL TESTAMENTO DE ANN LEE de Mona Fastvold

 

UK 2025

Amanda Seyfried. Lewis Pullman. Christopher Abbott. Thomasin McKenzie. Stacey Martin. Matthew Beard. Jamie Bogyo. Viola Prettejohn. Tim Blake Nelson. Shannon Woodward. David Cale. Daniel Blumberg. Maria Sand. Scott Handy. George Taylor

Desde que Lars Von Trier nos ofreció Bailando en la oscuridad, comprendimos que se habían terminado las limitaciones para el género musical y cualquier historia es susceptible de ser cantada. Creo que de alguna manera llegamos al extremo con Emilia Pérez

El testamento de Ann Lee no es extravagante, no se excede en los números musicales y estos encajan perfectamente en la historia.

Lo que nos cuenta Mona Fastvold es una biografía real, la de una niña nacida en la pobreza en la Inglaterra del siglo XVIII que se convirtió en una líder religiosa creando un movimiento denominado shakers con el que llegó a fundar en América casi una decena de asentamientos. Su mensaje, girando siempre a su alrededor, hablaba de una sociedad utópica basada en la castidad y en la entrega al trabajo. Inspirada en sus propios traumas, nunca llegamos a saber si se trata de una farsante o de una creyente, si puede haber algo de cierto en esos éxtasis y visiones que traslada a sus acólitos, pero lo cierto es que no puede dejar de sorprendernos que una analfabeta procedente de los estratos más bajos de la sociedad, llegase a ser capaz de movilizar a una comunidad tan inmensa.

Nos encontramos en tiempos de dolor y miseria, de brutal injusticia social, y la única manera en la que gran parte de los ciudadanos podía sobrevivir era soñando con otra existencia posterior en la que se le compensarían sus sufrimientos. Nunca sabremos si Ann estaba utilizando esa necesidad o buscando su propia salvación. En cualquier caso, consiguió crear una conmoción que cambio, para  bien o para mal, la vida de muchas personas.

La película está bien escrita, con personajes muy bien definidos; la producción es magnífica y, sobre todo, las ilustraciones musicales me parecen fabulosas, tanto en sus canciones como en las potentes coreografías.

El conjunto es hermoso y sorprendentemente homogéneo teniendo en cuenta los dispares elementos que entran en juego. Como columna vertebral y, probablemente punto de unión, la mirada de Amanda Seyfried, capaz de usar la contención en un personaje tan dado al exceso.

El testamente de Ann Lee ha recibido lo que se llama críticas mixtas, en algunos casos demoledoras, y sin embargo, personalmente me ha atrapado, y la considero una de las importantes del año. No intento entenderlo, simplemente asumo que siempre hay mucho de subjetivo y, cuando yo estoy de este lado, no puedo más que sentir agradecimiento. La recomiendo, sin duda.

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