CINE CLÁSICO: LOS COMULGANTES de Ingmar Bergman

 

Suecia 1963

Gunnar Bjornstrand. Ingrid Thulin. Max Von Sydow. Gunnel Lindblom. Allan Edwall. Lars Owe Calberg. Tor Borong. 

Creo que fue uno de mis primeros Bergman, y los recuerdos que tenía eran confusos. Me había atrapado su belleza formal y su caligrafía, pero no había podido disfrutar de la aventura intelectual que suponen la mayoría de las películas de este director.

Volver a verla era una asignatura pendiente en la que he aterrizado sin preparación, un día cualquiera que me sobraban dos horas. Y ha convertido este martes sin duda en un día diferente.

Sigo admirando la capacidad visual del autor, como crea una belleza en grises con imágenes casi arquitectónicas en su composición. Sigue atrapándome la transparencia de su gramática que camina hacia la narrativa sin preocuparse de nada más. Pero además, hoy he disfrutado con los dilemas que plantea.

Bergman nos habla del silencio de Dios, esa sensación que en muchas ocasiones tenemos todos los creyentes y en cuyo fondo late esa duda que nos aterra. En todos los personajes, o a través de ellos, siempre se contrapone lo mundano con lo que podría ser el mandato divino en una lectura directa de los evangelios. El amor, el miedo, la necesidad de otro ser humano frente a la posibilidad de acudir a la fe. 

Como escenario, la aridez de una pequeña comunidad donde los sentimientos son lo que construye a los seres humanos frente al vacío de las acciones y el cansancio aburrido de lo cotidiano. Personas que, más que afrontar la vida se ven ignorados por ella.

Pero encuentro un mensaje mucho más duro en la propuesta. Una de las razones por las que Dios debería existir es porqué si no lo hiciese y un hombre ocupase su lugar sería un dios cruel, inhumano, rencoroso y cobarde, el dios araña. ¿Y a que nos lleva eso si pensamos que Él nos hizo a su imagen y semejanza?.

Bergman es una dura aventura, exigente porque nos hace enfrentarnos a nosotros mismos, pero también es un un recordatorio de que, en muchas ocasiones, la cultura es un bastón para vivir una existencia más plena. Y es cine, por supuesto, hermoso cine.

Público

Comentarios