Anagrama
150 páginas
Disponible en ebook
El Aniversario es una novela que no parece tal. También un
libro de pocas páginas, apenas 150, porque sería difícil soportar su aridez y
su oscuridad si fuese más largo.
Habla de la familia, de una familia, la del protagonista,
formada por sus padres y una hermana. Pero, sobre todo, anclada en el terror de
un padre violento capaz de generar una atmósfera de prisión a su alrededor.
El aniversario al que se refiere el título son los diez años
desde que el narrador, posiblemente por una pregunta de su madre, decidió
despegarse totalmente de sus progenitores, desaparecer y, para sobrevivir,
aceptar su propia cobardía, algo que también vislumbra la persona que, durante
unos años, le ayuda a enfrentarse a su pasado, cuando escucha la conversación
telefónica que mantienen los tres. Dejo caer gotas sueltas, quizás desordenadas, para no contar una trama difícil pero que debe de ir descubriendo cada lector a medida que avanza.
Por lo que no parece una novela es porque es difícil no
pensar que hay aquí mucho de autobiografía, de experiencia propia, tal es su
nivel de realismo y la meticulosidad de su narración. Andrea Bajani realiza una
disección casi quirúrgica de la construcción del ambiente de terror, añadiendo en
cada caso las ondas expansivas que genera, especialmente en el protagonista
pero también en quienes le rodean
Con precisión puntillista dibuja los dos personajes centrales:
el monstruo y la víctima. El monstruo, un ser con una inteligencia privilegiada
para hacer daño, casi estratégica a la hora de desarmar al enemigo. La víctima,
una entidad capaz de asumir y aceptar su personaje con un nivel de adaptación trágico.
Entre ellos, genera una trama de silencios tan sutil y venenoso como una tela
de araña. Lo más impresionante y posiblemente lo más oscuro, es que la
violencia expresa sólo aparece una vez y a posteriori del suceso, y sin
embargo, en todas y cada una de las páginas tenemos la sensación de un peligro
ineludible.
El aniversario está magníficamente escrita, su narrativa es
más bien la sucesión de cuadros densos y pegajosos. Que difícil afrontar así la
aceptación de unos padres, retratar la familia como una jaula con depredadores
( también el personaje de la madre/ víctima merecería un análisis más detallado
). Escribir es a veces conjurar fantasmas ( novelar la realidad como dice en
ocasiones el autor ), y, en cualquier caso, dar voz al dolor, a la propia
vergüenza, a la cobardía redentora y necesaria.
Hablar de todo ello, y tan bien, en tan pocas páginas, es un
gran logro. Hacerlo en más habría sido insoportable.

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