CINE: EL EXTRANJERO de Francois Ozon

 

Francia 2025

Benjamin Voisin. Rebecca Marder. Pierre Lottin. Swann Arlaud. Denis Lavant. Christophe Malavoy. Nicolas Vaude. Mar Sodupe. Mireille Perrier. 

El personaje protagonista de El Extranjero de Camus nos produce un rechazo absoluto, no tanto por lo que hace como por lo que no hace, en concreto por lo que no siente y por su sinceridad al transmitirlo. No es sólo foráneo regionalmente hablando al vivir en Argel ( aunque ese escenario de colonización le sirva al escritor a la perfección para establecer el escenario de extrañamiento necesario ), realmente es un extranjero de la vida, un joven desprovisto de cualquier empatía, de cualquier sentimiento por entender posiblemente que todo lo que puede expresarse con palabras pierde ahí su significado. En positivo, podría decirse que desprovisto también de cualquier asomo de hipocresía pero eso es precisamente lo que hará que se le juzgue con mayor dureza y que se le rechace de forma más categórica.

Sólo un destello, una sensación extrañamente pura, le llevará a actuar de forma espontánea y singular, perdiendo por única vez el control, quizás descubriendo en su interior algo que, sorprendentemente, no es capaz de comprender. A partir de ahí, regresará a su fría y agresiva sinceridad, a su estoicismo, sólo roto en los últimos momentos cuando, todo aquello que sigue existiendo a su alrededor se materializa como absurdo al intentar imbuirlo de un significado supremo. En aras a ese absurdo, Mearseault parece convertirse en un Jesucristo laico, una especie de sacrificio en defensa de su verdad, una visión absolutamente desesperanzada de la existencia.

"Ayer murió mi madre, o puede que fuese el día antes", este comienzo tan gélido, es quizás uno de los más conocidos de la historia de la literatura. Atreverse a adaptar una novela que es para muchos icónica es un acto que no sé si calificar de valor o de osadía. El caso es que Ozon es un director bastante polivalente y afronta el reto creo que comprendiendo que uno de sus mayores lastres está en el hecho de que la carga intelectual del libro anula cualquier nivel emocional y que el cine está más cercano a necesitar producir reacciones epidérmicas.

Por esto último, parece decidirse por la belleza, y con la vista puesta en narrativas clásicas, opta por un blanco y negro meticuloso y estéticamente perfecto en sus matices. También escribe un guion lo más transparente posible en el desarrollo de la historia, lo que permite que pueda seguirse a distintos niveles de profundidad. Completa el cuadro un reparto muy adecuado, desde la mirada del protagonista hasta la socarronería de Lottin o la suciedad de Lavant y la frágil frescura de Marder.

El resultado es positivo cinematográficamente hablando, y podemos decir que Ozon le hace honor a Camus aunque no llegue a su altura. Una gran novela se ha convertido en una buena película. Estéticamente sobresaliente y comprometida con hacernos pensar. No es poco. 

Público


Comentarios