Director de escena.-
Víctor Conde.
Director musical.-
Enric García.
Intérpretes.-
Adrián Salzedo. Pitu Manubens. Teresa Ferrer. Quique Niza. Xavi Melero. Malia Conde. Elsa Ruiz Monleón. Alexia Pascual. Javier Manente. Carlos Solano. Gemma Bastante. Iván Clemente. Silvia Cordero. Pedro Estrado. Iñigo Etayo. Carme Giner. Marc Gómez. Pablo Gómez Jones. Álvaro Karvac. Flor Lopardo.
Ahora que Madrid parece haberse convertido en una capital
teatral plagada de musicales y con un público capaz de llenarlos todos, es un
buen momento para recordar que esta situación llega después del trabajo
incansable de pioneros que, cuando nadie pensaba alcanzar esta posición, se
atrevieron a soñarlo.
Recuerdo los empeños de Alonso Millán con propuestas
correctas y entrañables de Annie y My fair lady. Esforzadas propuestas de
musical nacional con resultados fallidos pero loables como La maja de Goya. Y
ya con un poco más de experiencia, la primera versión de Los Miserables que
aterrizó aquí.
Hubo muchos que desde una postura ligeramente snob, trataban
con desdén estas propuestas en lugar de aplaudir la ilusión. Yo he visto mucho
teatro musical en Londres, en principio la cuna y referencia del género, y no
por ello he sido tan crítico como para no ser capaz de valorar lo que aquí se
hace.
Los Miserables es sin duda un musical icónico, no sólo por
que tenga cuarenta años de vida y por la universalidad de su mensaje, sino
también por contar con una de las mejores partituras del género con alunas
canciones ya conocidas por todos. Su ausencia de material hablado lo convierten
casi en una ópera.
Vuelve a Madrid. Y lo hace con una producción que avanza
considerablemente sobre la primera, que antes citaba, aunque lo haga
en el mismo teatro. No sólo porque ahora existen otros muchos recursos, sino
también porque en España se ha creado ya una escuela propia de este tipo de
espectáculos en todas las disciplinas. Escenografía, iluminación ( magnífica )
y , por supuesto, voces. Pero además, la producción no es ni mucho mimética con
la producción original sino que se adapta a un espacio más reducido y a un
número menos de extras sin que en ningún momento parezca apretado ni menor.
El resultado tiene todo lo que tiene que tener. Emoción,
espectáculo, brillo, buena música…. Y un teatro lleno día tras
día con el público en pie aplaudiendo.
Sí. Aquellos que abrieron camino podrían estar orgullosos.
Hemos llegado.
También escucho, por cierto, críticas a la traducción de las
canciones….. ¿Cuántos de ellos acuden al cine en versión original, por ejemplo?
¿ y cuantos saben que la primera versión de Los Miserables era en francés?. No
tengamos complejos, atrevámonos a aplaudir, y sobre todo, a disfrutar.


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