TEATRO: LA MALQUERIDA de Jacinto Benavente

 

Director.-

Natalia Menéndez

Intérpretes.-

Aitana Sánchez Gijón. Goizalde Núñez. Juan Carlos Vellido. Lucía Juarez. José Luis Alcobendas. Dani Pérez Prada. Alex Mola. Antonio Hernández Fimia.

Hay dos aspectos extrateatrales que me llevan a apoyar esta representación del clásico benaventiano:

Por un lado, el hecho de que se apuesta por traer a los escenarios piezas que componen el histórico de la dramaturgia nacional y que creo injustamente olvidados. Al margen de la necesidad de asumir la desactualización de muchas, el ostracismo al que se ha condenado a estos autores, es sorprendente e injusto.

Y en segundo lugar, me hace feliz encontrarme en un teatro lleno que aplaude entusiasmado al terminar la función. Me encanta esa edad de oro que está viviendo el teatro en nuestro país, ese abundante "no hay entradas".

Por lo que respecta a La Malquerida, es un drama rural desarrollado sobre la posición de la mujer en esa época, vinculada totalmente a su marido, a su "hombre", y capaz de los mayores niveles de perdón y de mentira para salvar la honra. La versión del texto, se supone que ha aligerado la pieza, y se desarrolla con corrección y buen ritmo y quizás fia demasiado a la sorpresa final, no suficientemente desarrollada anteriormente, aunque es divertido sentir la reacción del público, nunca hasta ahora tan expresiva en el silencio de una salas.

El personaje de Raimunda, estupendamente escrito, es un regalo para cualquier actriz y Aitana Sánchez Gijón lo afronta con absoluta solvencia, ella es casi la razón de esta representación y del éxito cosechado. A su lado, en un conjunto no muy homogéneo y algo carente de personalidad en personajes principales, destaca sin duda Goizalde Núñez y también el nivel de amenaza de Dani Pérez Prada.

Por lo demás, no creo que sea la mejor dirección de Natalia Menéndez ni la mejor escenografía de Alfonso Barajas. En ambos casos me falta algo de fuerza y me sobra corrección. No deja de recordarme a un Estudio 1 en directo. Está lejos de lo que ella ha hecho en propuestas tan difíciles como Tebasland o La amante inglesa o incluso en la recuperación de autores olvidado en La bella Dorotea y Tres sombreros de copa. En cualquier caso, lo repito, apostar por contar al público actual historias bien escritas hace mucho tiempo y darles la oportunidad de una segunda vida a dramaturgos como Benavente me parece muy loable y merecido. Y que el publico lo premie, me alegra, mucho.

Público

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