TEATRO: CONSTELACIONES de Nick Payne

 

Director.- 

Sergio Peris- Mencheta

Intérpretes.-

Clara Serrano. Diego Monzón. Jordi Coll. Paula Muñoz. Davis Pérez Bayona. María Pascual.

No es que yo entienda mucho de física ( de hecho no entiendo nada ), pero creo que los universos cuánticos son algo así como aquellos que se abren ante cada elección que se nos ofrece, con lo que aparentemente elegimos y lo que podríamos haber elegido. Es fascinante si se consigue comprender.

Su plasmación en narrativa no es nueva, hace una eternidad, Edgard Neville propuso algo parecido en La vida en un hilo, y no podemos olvidar la magnífica novela de Paul Auster, 4,3,2,1.

La novedad de Constelaciones es que plantea teatralmente un juego donde las posibilidades se suceden en cada caso, en cada escena concreta, avanzando por acumulación, saltando aparentemente de un universo a otro. 

Lo que nos cuenta, es una historia de amor, preciosa, de dos jóvenes que se conocen, se enamoran, se separan, se reencuentran y avanzan juntos a lo largo de varios años, hasta llevar a cabo la elección más importante de sus vidas.

Péris Mencheta es siempre un director original y comprometido con el material que trata, y aquí se decide por convertir cada representación en un acontecimiento único. Me explico: hay dos papeles para seis actores, mediante el azar, alguien del público elegirá quienes serán los que representen la obra en cada ocasión, el resto, pasará a formar parte de la orquesta, que proporcionará un acompañamiento musical también elegido por la suerte. Según nos informan, son sesenta las posibles combinaciones. Si el teatro es siempre un espectáculo que, por vivo, es único, siendo imposible que algo se repita exactamente igual, en este caso, la singularidad está más que garantizada.

Y para la puesta en escena, el director opta por una textura circense, con maestro de ceremonias y plataforma circular.

Todo es un juego. Un juego divertido y tierno, con momentos muy graciosos y otros muy emocionantes, muy bien movido y magníficamente interpretado, en este caso por Diego y Clara, la pareja que me toco a mi. No tiene gran profundidad pero no tiene porque tenerla, es una comedia romántica, a fin de cuentas.

Lo único que se le puede reprochar es que su propia estructura a veces se excede en alguna reiteración y nos aleja de los protagonistas, y creo que hubiese mejorado reduciéndola un poco y dejándola en un gozoso e inteligente divertimento.

De todas maneras, como todo lo que toca Mencheta, hay mucho bueno en la puesta en escena. Y es teatro, puro teatro. La sala llena y los aplausos entusiasmados. Ver eso siempre es una alegría, y , con ello, poder celebrar el retorno de su director en plenas facultades, uno de los grandes.

Público


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