España 2025
Arón Piper. Miguel Herrán. Javier Pereira. Fernando Valdivieso. José Pastor. Diego Montejo. Algis Arlauskas. Daniel Horvath. Federico Pérez Rey. Alejandro Jato. Manel Llunell
Voy a ser claro, desconocía la existencia de esta película, ni siquiera sabía si se había estrenado en salas cuando apareció en Netflix. Me habría pasado desapercibida si no fuese por algunas recomendaciones en twitter de gente de la que me fío. Y, asumiendo incluso su duración de dos horas y media, me lancé a verla esta tarde.
Como me alegró de haberlo hecho.
La historia tiene lugar en un gulag ruso tras la Guerra Civil . Allí coincidirán los republicanos a los que los soviéticos encierran para que no puedan regresar a España, con los fascistas de la División Azul que han sido hecho prisioneros mientras luchaban en Europa con los nazis alemanes. A partir de ahí, la guerra ya concluida, renace en los barracones, entre el frío, el hambre, la humillación y el dolor.
La producción es sorprendente. Desde la primera imagen, la aparición de los soldados prisioneros caminando entre la niebla. No hay una sola fisura en la creación de ese lugar envuelto en la nieve casi perpetua y asolado por la miseria. No hay una imagen que no consiga transmitir el dramatismo de la situación, y es el paisaje perfecto para que la historia coral pueda desarrollar todas sus subtramas dándoles la densidad necesaria.
Sí hay una línea argumental central, pero en la cinta ocurren muchas cosas. Vivas no subraya ninguna de ellas, contando con la complicidad del espectador, y asume una decisión arriesgada: tomarse tiempo para contar cada una de ellas desde la sensibilidad y no desde la acción. Sorprende el tiempo reposado en una película aparentemente bélica, y sin embargo, eso la convierte en algo todavía más valioso.
Además, visualmente es magnífica, tanto en los planos más contemplativos como en las escenas de acción que consiguen resultados impactantes. Y en lo que respecta a la interpretación, el conjunto es tan homogéneo como cargado de matices; sin que posiblemente sea justo destacar a alguien, me quedo con la humanidad de Javier Pereira y la sorprendente contención de Arón Piper.
En resumen, La Tregua es una película excelente, capaz de emocionar y sobrecoger. El director se atreve con un proyecto de una dimensión nada prudente y se enfrenta al riesgo con toneladas de talento. Lo que consigue es cine, muy buen cine, y ese sentido clásico de la narración, se combina con un estilo muy personal en la forma de contar.
Quizás algún día comprenda porqué una película tan buena y tan potente, no ha tenido el reconocimiento que habría merecido. Hay muchas cintas en los Goya muy por debajo, en ambición y en resultados. Gracias a Dios, ahora las plataformas pueden ayudarnos a enmendar errores. Esperemos que la segunda vida de La Tregua sea larga y fructífera.
Público

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