España 2025
Alexandra Jiménez. Javier Cámara. Carmen Machi. Javier Gutierrez
Cesc Gay es uno de nuestros mejores dialoguistas. Siempre he pensado que su origen, muy teatral, nos remite a la tradición de dramaturgos españoles tan olvidados hoy como Miguel Mihura. Además, cuenta con lo más parecido a una familia de actores que se sienten muy cómodos con sus textos. Pero tiene que tener cuidado para no convertir sus principales valores en rémoras.
Nos ha ofrecido productos muy destacables, posiblemente Truman el más conseguido pero con otros notables como Una pistola en cada mano o En la ciudad. Y, en el referente teatral, Sentimental, con múltiples versiones en otros idiomas. Mi amiga Eva, correcta y encantadora, empezaba a sonar un poquito a repetido. El problema es que convierta su estilo en fórmula.
Y algo así pasa aquí. Por lo visto 53 domingos está basado también en un pieza suya para las tablas. Recoge la relación entre tres hermanos muy diferentes que deciden reunirse para ver que hacen con su padre octogenario. Pero el encuentro se aplaza en varias ocasiones hasta que finalmente, puede llegar a producirse. Y ahí hay catarsis pero sólo un poquito, sin alardes.
Es muy breve. Apenas una hora y quince minutos. Ese no es el problema. Hace poco hablaba de esa pequeña joya, Miocardio, que tampoco llegaba a la hora y veinte. Lo que ocurre con 53 domingos es que no hay nada mínimamente profundo ni destacable, parece que cada diálogo tiene el único objetivo de sostener el siguiente y producir efectos inmediatos, y esos efectos tampoco son tan divertidos ni tan sorprendentes como otras veces.
Por lo que respecta a las interpretaciones, los dos Javieres son actores excelentes, nadie lo duda, pero aquí están simplemente cómodos y ponen en fácil a sus personajes, Gutierrez con un tono continuamente sarcástico y Cámara en modelo irónico perdedor. Alexandra Jiménez sí hace un buen trabajo como narradora, y la única que está a los niveles habituales que Gay suele conseguir de sus actores, es una magnífica Carmen Machi.
No sé si el problema de este mínimo entretenimiento es que sea un producto de consumo rápido impulsado por la producción de Netflix pero, en cualquier caso, no es algo que a un director así le haga falta, porque no le aporta absolutamente nada. Esperemos que sea, sólo, un pequeño error.
Público

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