Libros del Asteroide
530 páginas
Disponible en ebook
Desde que Tolstoi escribió Guerra y Paz, quizás incluso antes, sabemos que la saga familiar puede ser una forma muy eficaz de narrar la historia. Contar con un grupo de personas de distintas edades, y por lo tanto con distintas perspectivas sobre los acontecimientos, abrir el conjunto a posibles incorporaciones de todo tipo, y posibilitar la introducción del tiempo en el que transcurren sus vidas como motor que conducirá el relato desde la vitalidad de sus inicios hasta la serenidad y la nostalgia del crepúsculo, del momento de las despedidas.
Además, y esto es una opinión estrictamente personal, siempre he tenido la sensación de que no hay escritor que, ante una saga, deje totalmente fuera vivencias de su propia familia. Y con ello, siempre me siento más cerca de los autores ante este género.
Goncalves cumple en Revolución con todas estas condiciones (bueno, no tengo la seguridad en lo que se refiere a la última, claro).
La familia Storm, dueños de un hotel en Sintra, son lo que podría denominarse una familia burguesa, si bien no con un origen lineal. Sus tres hijos ocupan tres posiciones muy diferentes frente a la realidad y su responsabilidad a la hora de cambiar el mundo. Y en Portugal, en los años setenta, se cruzará la caída de una dictadura con el inicio de una revolución. Los intentos de la izquierda se enfrentarán a sus propias luchas internas, el terrorismo se presentará como alternativa a la moderación, el exilio será una alternativa en ocasiones temporal y en otras casi permanente, y, en el horizonte, tendrá lugar la pérdida de las colonias entre baños de sangre. El mundo, en ese pequeño país, se pondrá patas arriba para muchos. Y cada uno de los Storm lo vivirá a su manera.
Por el camino, se les unirán maridos, novias y camaradas, todos con sus propias historias. Y el mosaico será una rica lección de historia que nos permitirá entender mejor no sólo el problema luso de esos años sino también el significado de la palabra revolución en los años centrales del siglo pasado en Europa. La última parte, situada ya en los años ochenta, funciona como perfecto epílogo, con la textura de los finales y el aroma de la decadencia.
Narrativamente, lo que nos cuenta Goncalves es apasionante, el desarrollo de los personajes completo y complejo, todos cuentan con su protagonismo en un reparto equitativo y muy bien estructurado, la información del entorno que se nos ofrece es importante sin resultar nunca excesiva ni didáctica. El equilibrio se presenta perfecto pasa ser ficción y crónica.
Tengo la sensación de estar ante uno de esos libros grandes que recuperan la esencia de la novela y, con ello, el placer de la lectura. Un libro "de los de siempre", un magnífico libro "de los de siempre". Y que además nos recuerda que, de una forma u otra, es la humanidad quien mueve el mundo, desde las grandes batallas pero también desde los pequeños rincones.
Público

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