Turquía 2025
Ekin Koc. Erkan Kolkac Kostendil. Hazar Erguclu. Ercan Kesal. Sehat Nalbantoglu. Selen Kurtaran.
Las cosas que matas comienza como un melodrama familiar. El
protagonista, profesor de traducción que, según iremos conociendo, ha pasado en
EE.UU. más de una decena de años huyendo de sus miedos, lidia con una difícil
relación hacia sus progenitores. Su madre es una mujer discapacitada y
necesitada de las atenciones que él le proporciona, sustituyendo a un padre que
sólo parece saber dirigirse a ellos dos desde el desprecio y la violencia.
Además, esta situación se ve agravada por los problemas de fertilidad que
comparte con su pareja o la posibilidad de quedarse sin trabajo en el curso
siguiente.
Tras el fallecimiento de su madre y las revelaciones de una
de sus dos hermanas, su vida da un paso más hacia la oscuridad.
Y de repente la historia se rompe.
Es muy difícil avanzar más sin hacer spoiler, y contar algo
en este caso, sería imperdonable. Vamos a intentarlo.
Saltamos a un espacio inesperado, con cambios que carecen de
explicación y que nos desconciertan absolutamente. Nos sentimos noqueados,
expulsados, y tardamos en subirnos de nuevo a la narrativa de lo que nos están
contando, porque para hacerlo, necesitamos que nuestra percepción se abra en
otras direcciones.
La apuesta del director es tan brutal como valiente. Pasar
del realismo a la abstracción bruscamente implica el riesgo de que no se
acepte. Por mi parte, una vez entendido que la entrega era necesaria, me
encuentro perfectamente envuelto en la pesadilla.
Porque esa es la situación. Sin ningún aviso, hemos entrado
en una pesadilla. Estamos en un cuento negro que entusiasmaría a Poe, un dibujo
del mal como una epidemia que se va apoderando de todos los rincones a los que
le dejamos asomarse.
Todo avanza con un nivel de tensión en momentos
insoportable. Incluso cuando parece que la situación regresa a cierta
normalidad, lo que en realidad ha ocurrido es que la oscuridad se ha mimetizado
dentro de lo cotidiano.
El final, extraño quizás, es totalmente coherente con este
terrible sueño.
Las cosas que matas, nos habla, y muy bien, de muchas cosas.
De la justicia, de las relaciones familiares, del rencor, de enfrentarse a uno
mismo atreviéndonos a mirar en nuestro interior, de la incertidumbre ante
nuestra percepción de los demás…. También es un retrato de una sociedad
corrupta, vengativa y misógina, como caldo de cultivo perfecto para que germine
el mal.
Y sobre todo, es una película potente, sorprendente y
atrevida. Que sólo ha podido llegar a buen puerto gracias a tener detrás a un
director con pulso firme y que, seguro, va a dar mucho de que hablar en el
futuro.
Público

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