NOVELA: JUDE, EL OSCURO de Thomas Hardy

 

Alba Editorial

550 páginas

Disponible en ebook.

A Thomas Hardy lo leí la primera vez hace muchos años. Vivía en Londres y buscaba la literatura clásica inglesa. Fue cuando descubrí a un Dickens alejado del referente infantil que conocía hasta entonces, los fascinantes misterios de Wilkie Collins, y a este escritor tan capaz narrativamente, tan perspicaz desde el punto de vista de la psicología de sus personajes y tan evocador en su capacidad para describir paisajes maridándolos con la sociedad que los habita.

La primera fue Lejos del mundanal ruido, vino luego Tess, años más tarde The woodlanders ( no sé como se tradujo al castellano ) y algunos otros. Y algo que siempre me sorprendió fue su modernidad retratada en un atrevimiento muy por delante de su época, como por ejemplo el inicio de El alcalde de Casterbridge.

Jude es sin duda una de sus novelas importantes y reúne lo mejor de su autor. Es una gozada perderse en esa prosa tan hermosa sin caer nunca en lo cursi o en lo reiterativo y recorrer sus descripciones de las diferentes localidades en las que habitará el protagonista. Desde el punto de vista narrativo, resulta apasionante el periplo de ese niño con ansias de aprender hasta convertirse en el adulto que renunciará a todos sus sueños. Que minuciosa es la formación de sus personajes y su desarrollo a lo largo de estas más de quinientas páginas.

Además, Hardy afronta temas difíciles de encontrar en novelas de ese tiempo. Por supuesto, la injusticia social y el determinismo, con una aspereza exenta de cualquier justificación, pero creo que lo más sorprendente en este caso es su crítica ante las convenciones institucionalizadas y, sobre todo, el tratamiento del sexo y la fuerza de su incidencia como arma y como condena.

Jude es un libro de una infinita tristeza, una novela desoladora, probablemente la más desoladora de las suyas. Pero también, ya lo he dicho, es sin duda una de sus grandes piezas, capaces de justificar la importancia de su legado.

Lo único que me apena es que Hardy no fue un autor prolífico y pronto puedo llegar al final de sus grandes obras, quizás sea el momento de empezar a releerlo.

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