CINE: SI PUDIERA, TE DARÏA UNA PATADA de Mary Bronstein

 

USA 2025

Rose Byrne. Conan O'Brien. Asap Rocky. Danielle MacDonald. Christian Slater. Delaney Quinn. Ivy Wolk. Daniel Zolghadry. 

Lo decía al inicio del comentario que hice sobre Salve María de Mar Coll, una película con la que esta tiene mucho en común: el instinto maternal es para una madre, como el valor para los soldados, se le supone. Pero como también escribía entonces, es una situación que puede poner a una mujer en una situación perpetua de dependencia y culpabilidad. En el caso de Mary Bronstein no hablamos de un bebé recién nacido, pero sí de una hija que, aun niña, sufre una enfermedad por la que precisa atención absoluta.

La película se inicia con una entrevista a la madre protagonista, con un primer plano de su rostro que invade la pantalla donde parece no caber. Creo que esta es una declaración de principios por parte de la directora para anunciarnos lo que nos vamos a encontrar.

Por un lado, la cámara intentará entrar en la cabeza de esta mujer que es a la vez personaje y concepto.

Narrativamente, ha sufrido un accidente en su hogar que la ha llevado a trasladarse con su hija a un motel no demasiado recomendable y tiene que conseguir afrontar la continuidad de su trabajo con la dedicación casi absoluta que implica la ausencia de su marido. Sólo las drogas y el alcohol, así como un compañero terapeuta de inmensa paciencia, le servirán de (inútiles) muletas. Es importante señalar que Linda es una mujer de un nivel social relevante y perfectamente capaz de llevar a cabo con eficacia un trabajo cualificado, no hay influencias externas más allá de su maternidad.

Desde el punto de vista conceptual, esa mirada interior, esa cámara mental, permite un nivel de abstracción que por momentos puede rozar el surrealismo, apuntando a un viaje de cercanía a la locura. En este ámbito, la directora mueve la historia alrededor de una metáfora de agujeros negros, tanto en el techo de su hogar como en el vientre de su hija o en su propia mente. Creo que es también a este nivel al que pertenece la historia paralela de su paciente y que incide en la culpabilidad de las autodenominadas malas madres. Es aquí donde encaja ese nivel abierto que puede decepcionar a algunos ( no a mi ).

Pero ese primer plano también nos deja claro que, frente al personaje principal, todo lo demás será accesorio, de hecho en muchas ocasiones no existe contraplano y a muchos secundarios tardaremos en materializarlos. Y para ponerlo en pie, era indispensable una interpretación mayúscula.

No conocía a Rose Byrne y, revisando su carrera, tampoco he visto hitos destacados. Sin embargo, no creo poder recordar muchas creaciones de este nivel. Cada mirada, cada palabra, cada detalle, son verdad. Con todas ellas, se configura un personaje de una riqueza sorprendente, desde la fragilidad a la fortaleza, dibujando un ser humano completo en una situación límite. Merece que, a partir de aquí, su carrera tome un rumbo diferente.

Si pudiera, te daría una patada no es una propuesta sencilla, huyendo de la facilidad del melodrama y optando por una narración densa y pastosa. Supongo que disfrutarla no es la palabra adecuada para lo que cuenta, más allá que desde el punto de visto cinematográfico. Pero está claro que detrás hay muchísimo talento y también mucho compromiso sobre un tema importante que alguien quiere poner en valor.

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