CINE: EXTRAÑO RIO de Jaume Claret Muxart

 

España 2025

Jan Monter. Nausicaa Bonnin. Jordi Oriol. Bernat Solé. Francesco Wenz. Roc Colell

En un momento la primera escena de Extraño Río, el joven protagonista mira directamente a la cámara. El plano existe forma idéntica en  Los 400 golpes, película mítica de Francois Truffaut por ser una de las cintas fundacionales de la Nouvelle Vague; el mismo plano se repetía de forma referencial en Salvador de Manuel Huerga. Creo que es una carta de presentación, un humilde mensaje mediante el cual el director nos anuncia que va a estar muy presente y que su amor por el cine, estará impreso en esta película tan personal. Empezamos bien, que queréis que os diga.

Cuando iniciamos la película, la aventura de la familia de Didac, un joven de diecisiete años, ya ha comensado. Un viaje familiar en bicicleta siguiendo el Danubio, con el que la madre quiere rememorar otro viaje similar en su juventud y el padre, compartir con su mujer y sus hijos su pasión por la arquitectura, visitando y comentando algunas construcciones emblemáticas.

Pero para Didac será algo más. El idílico paisaje, la sensualidad de la naturaleza, serán el acompañamiento perfecto en su camino hacia la consciencia de sus verdaderos deseos y, en definitiva, del paso a la madurez que implicará la toma de sus propias decisiones.

Lo que más me gusta de la propuesta de Claret Muxart es como completa el dibujo, hablando no sólo de la evolución del personaje hacia su propio conocimiento sino también del reflejo que esto produce en los demás, y en ese sentido, me parece preciosa la relación con su hermano, culminada en ese emocionante abrazo final, donde uno comprende con tristeza que el otro ha comenzado uno de esos caminos que sólo pueden recorrerse en soledad. Aunque el amor familiar, algo muy presente en toda la película, vaya a estar siempre ahí.

Visualmente, la cinta se conforma como un largo poema, cuyo principal valor, además de su belleza y sus magníficos hallazgos, es conseguir fusionar realidad y ficción sin que en ningún momento se noten las costuras. Hay escenas únicas, y lo son especialmente porque utilizan el material de lo cotidiano.

Creo, y sé que este comentario puede ser frívolo, que Extraño Río tiene mucho de personal. Y lo pienso fundamentalmente por la cantidad de matices que esconde en su alma, desde su calidez al miedo. Pocas veces había percibido con tal riqueza y minuciosidad, el desconcierto que produce el tránsito a la madurez, vivirlo y contemplarlo.

Extraño Río es especial. Sin duda, una de las películas más importantes de este año. Y como ocurre muchas veces, espero que su carrera en plataformas le de la repercusión que debería de haber tenido en salas.

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