USA 2025
Joaquín Phoenix. Pedro Pascal. Emma Stone. Austin Butler. Like Grimes. Amelie Hoeferie. Micheal Ward. Cameron Mann. Elise Falanga. Matt Gómez Hidaka. William Belleau. King Orba. Clifton Collins Jr. Deirdre O'Connell. Landall Goolsby
Al final me he decidido a ver Eddington. Tras críticas confusas y gracias a que algunas referencias en redes de los que me fío, la destacaban, dentro de que todas reconocían su aparente descontrol o exuberancia narrativa. O quizás precisamente por eso, me gustan las rarezas.
Y concluida, tengo que decir que me alegro. No es una película convencional, por supuesto no es perfecta y en ocasiones es difícil no sentirse abrumado por el cúmulo de temas de los que habla. Pero también es un cine atrevido, sorprendente y extrañamente fresco. Detrás, sin duda, hay un creador muy interesante.
Ahora lo difícil es contarlo, vamos a intentarlo.
Eddington es un pequeño pueblo de Estados Unidos, probablemente cerca de la frontera con México. Nos encontramos en tiempos de pandemia. El sheriff de la localidad es un hombre bastante mediocre, locamente enamorado de su esposa, una mujer con bastante inestabilidad mental. Entre él y el alcalde persiste una vieja enemistad que se acentúa cuando el primero decide presentarse a las elecciones para dirigir la ciudad. En juego, entre otras cosas, la instalación de un centro de datos que pretende poner a la localidad de cara al futuro y que produce tantos defensores como detractores. Mientras tanto, con muchos, dentro y fuera del territorio, que aseguran que todo lo que está sucediendo en el planeta es fruto de una conspiración internacional.
El escenario es lo que en muchas otras historias sería un idílico pueblo americano. Pero Eddington dista mucho de ser idílico. Ya no estamos en esos tiempos de sueño y felicidad. Ahora la comunidad local se ve amenazada por la invasión de las multinacionales, la llegada de los falsos profetas, la inmigración ilegal y la manipulación antisistema; además de estas y alguna otra cosa que se me olvida, la población, tan poco preparada como crédula, ve multiplicados sus temores por diferentes teorías de la conspiración.
Con Eddington, Ari Aster dibuja los miedos de la actual sociedad americana, perdida sin dirección, que, envenenada por el infantilismo de un largo bienestar, es incapaz de tomar sus propias decisiones, y navega a la deriva buscando a quien darle esa autoridad sobre su cuerpo y su alma. Lo hace desde una ironía que nunca se desboca.
Y además cuenta con herramientas tan importantes como una forma de contar visualmente muy eficaz y magníficas interpretaciones.
¿Qué es entonces lo que hace de Eddington una propuesta desequilibrada? por un lado la acumulación de temas y referencias. Y por otro, por supuesto, el final, esos últimos veinte minutos desconcertantes e inesperados en las que me quedo con la sensación de no saber lo que es mensaje y lo que es juego. Pero la rareza me encaja a la perfección con todo lo que nos han contado hasta entonces.
Es una película diferente, ya lo he dicho, como si se convirtiese una crónica de los pequeños pueblos americanos, en una película de terror, con textura de género. Divertida, de nuevo sorprendente. Pero también inteligente y seria, a fin de cuentas no es fácil convencernos de que, al final, aprenderemos que el verdadero horror somos nosotros.
Público

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