India 2025
Bushaan Manoj. Suraaj Suman. Jayshri Jagtap. Hernant Kadam. Vidya Joshi. Rani Kasliwal. Harish Baraskar. Ram Daund. Vaishali Kendale
Últimamente había decidido frenar el ímpetu con el que en
ocasiones me lanzo a expresar aquí mis comentarios sobre una obra. A menudo,
tras haber concluido y publicado mi reseña, la reflexión me lleva a descubrir
nuevas visiones y yo soy muy vago para corregir. Sin embargo, en este caso es
totalmente diferente. Después de ver Amar bajo las espinas ( horroroso título ) he estado varios días buscando la percha de la que colgar
las sensaciones que me ha producido y no la he encontrado, por eso he pensado
que lo mejor es empezar así y, con total transparencia, intentar compartir mi
incertidumbre.
Es difícil asomarse hoy a cualquier historia ( sea cine,
literatura, teatro… ) sin conocer algo de la trama. Y cuando nos hablan de una
historia de amor homosexual en un entorno abiertamente negativo frente a ello,
todos pensamos en Broadback Mountain ( no sé que ha hecho Maurice de James
Ivory para estar tan olvidada ). También ha habido otras como Tierra de Dios o
Carol, en cualquier caso siempre se trata de melodramas con tonos importantes
de pasión y lucha. Que diferente con lo que nos encontramos en la película de
Kanawade.
Anand es un hombre treintañero ni brillante ni atractivo, un
personaje más bien gris en apariencia. Trabaja de teleoperador en Bombay. Al
inicio de la historia, deberá de viajar a su aldea de origen donde todavía vive
parte de su familia, para pasar los diez días de duelo correspondientes al fallecimiento de
su padre, ya que su madre quiere que se celebren los ritos arcaicos que impone
la tradición.
Allí volverá a encontrarse con varias cosas, por un lado, la
presión para que contraiga matrimonio, a pesar de que su homosexualidad parece
algo sabido de forma latente, sobre lo que incluso se llega a hablar e
insinuar; por otro, con Mayla , quien suponemos fue algo más que su mejor amigo en
la adolescencia y quien, a pesar de las exigencias de su familia, ha decidido
permanecer soltero.
La India rural en sus zonas más deprimidas no parece un
entorno sofisticado moralmente hablando, y además, como se colige de la
importancia del rito, está muy vinculada a la religión. Sin embargo la película
evita el dramatismo y se mueve siempre en el tono de los silencios, para que
podamos ir acercándonos poco a poco a lo que está ocurriendo. Así, cuando, en
pocas ocasiones, las palabras o las imágenes se vuelven explícitas, en ningún
caso nos sentimos agredidos sino casi reconfortados.
Lo más destacable de como se nos cuenta esta delicada
historia de amor es el tono, esa lentitud que va otorgando una densidad nada
trascendente al transcurrir del tiempo, mientras poco a poco nos va ayudando a
entender e introducirnos en una cultura tan diferente a la nuestra. Kanawade practica con sus decisiones narrativas algo así como la acogida, y eso no
quiere decir que nos lo ponga fácil sino que nos traslada que quiere que, con
nuestra mirada, completemos la obra.
Compartimos momentos, miradas, detalles, de cada uno de los
personajes. Pasamos con ellos esos diez días, desde una cámara que es capaz de
captar la belleza externa y rozar la intimidad, y cuando termina, personalmente
no tengo la sensación de haber visto una película sino un trozo de vida.
No sé si al final, he conseguido transmitir lo que he
sentido y mi opinión sobre esta película. En cualquier caso, tengo la sensación
de que es una de esas que dialoga de forma individual con cada uno. Hacedla
vuestra.

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