Director de escena.-
Director musical.-
Intérpretes.-
Aigul Akhmetshina. Charles Castronovo. Lucas Meachem. Adriana González. David Lagares. Toni Marsol. Natalia Labourdette. Marie Claude Chappuis. lluis Calvet.
Teatro Real- My Opera Player
De las tres propuestas operísticas que he visto dirigidas por Michieletto, deduzco que tiene la vocación de actualizar tramas huyendo de lo tópico. En el caso de LÉlisir D'amore, había frescura, en Madame Butterfly una buena idea no correctamente desarrollada. Creo que esta Carmen es la más conseguida de sus aventuras desde la valentía de atreverse con una de las óperas más conocidas del público ( incluso los no aficionados a la ópera )y de cambiar temas tan icónicos como los toros y el flamenco por la vulgarización de la realidad.
Efectivamente, esta Carmen sucede en un escenario más cercano a las películas de Torrente o al cine quinqui que a los paisajes imaginados por Bizet. Un bar cercano a las líneas de contrabando. Un local de carretera de los de luces de neón. Una habitación donde un torero se viste antes de salir a la plaza... y todo ello, en un entorno de policías y delincuentes de poca monta.
Muchas veces he reaccionado negativamente ante actualizaciones o interpretaciones operísticas. Fundamentalmente por dos razones, algunas sólo intentan epatar, y otras, se trata sólo de buenas ideas de partida que luego no se desarrollan. En cambio, esta vez Michieletto trabaja perfectamente la narración y la historia de amores trágicos, celos y furia y libertad, encaja a la perfección y se cuenta perfectamente.
Puede que en algún momento, especialmente en el segundo acto, podamos echar de menos algo de folclore ante el exceso de vulgaridad ( coherente por otro lado ), y no me parece relevante el simbolismo que se pretende crear con omnipresente personaje de la madre de José, pero el conjunto es inesperadamente disfrutable, con esa caligrafía cero grandilocuente y muy adecuadamente cinematográfica, donde el director juega meticulosamente con pequeños hallazgos como el uso de los niños, el sastre del torero o la petición de mano de un soldado.
Pero además, hay un valor muy particular para esta representación: Aigul Akhmentshina, una cantante capaz de tragarse su personaje e impulsar toda la fuerza animal necesaria para que nos creamos al mito y a todos los que caen a sus pies. Ella es Carmen, sin duda alguna.
Y, con todo esto, lo más importante, ¿alguien es capaz de no caer rendido ante la maravillosa música que Bizet compuso para que nos enamorásemos de su gitana? En definitiva, estamos ante una propuesta lo suficientemente singular como para ofrecernos algo nuevo, sorprendente y disfrutable, y que merecerá ser recordada por su personalidad. Sin duda, una Carmen de autor, de un buen autor.
Público
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