USA 2025
Tom Waits. Adam Driver. Mayim Bialik. Charlotte Rampling. Cate Blanchet. Vicky Krieps. Indya Moore. Luka Sabbat
Hay dos características en el cine de Jim Jarmusch que
siempre lo convierten en singular:
Por un lado, esa mirada singular hacia sus personajes y sus
comportamientos, legado de sus inicios, cuando contaba historias que no parecían
haber interesado a nadie hasta entonces, y que produce siempre un extrañamiento
que ofrece ramalazos de Becket con el humor ingenuo y sencillo de un Chaplin.
Por otro, su elegancia. No hay nada agresivo en su forma de
narrar habitual, no hay gritos, no hay grandes dramas, se habla a través del
silencio. Pero sobre todo ofrece la comodidad y el equilibrio de la geometría,
no sólo en la forma de encuadrar las imágenes sino también en la propia
escritura narrativa.
Estar dentro de sus películas es cómodo aunque no siempre
los códigos nos resulten transparentes. Jarmusch nos ofrece material para
lecturas posteriores aunque también podemos quedarnos en la epidermis.
En este caso, nos plantea una construcción en tres relatos.
Los dos primeros forman un díptico perfecto. Padre y madre. Y en ambos casos,
una pareja de hijos que, en su escasa relación con sus progenitores, no serán
capaces de entender hasta que punto estos les protegen e influyen en sus vidas.
El tercero, es el de la ausencia, aquí serán dos hermanos, mellizos, los que,
ante la desaparición de sus padres, descubrirán el mayor legado que estos
podían ofrecerles, la libertad para entender que el pasado es sólo un puñado de
anécdotas y de muebles viejos en un almacén. Jarmusch cose las historias, cada
una en un país diferente, con detalles delicados, palabras y miradas, y así
todo queda tan unido como un abrazo.
Hay muchos detalles para descubrir en Father, Mother,
Brother, Sister, pero también se puede disfrutar en su versión más superficial
como una comedia sentimental algo chocante. No intimida, no exige, no manipula.
Pero si miramos con atención, seguramente nos reconoceremos
en algunos de los comportamientos que nos cuenta. A fin de cuentas, todos hemos
sido parte de alguna familia. Y es encantador que nos lo recuerden con esta
delicadeza.
Público

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