España 2025
Álvaro Cervantes. Anna Alarcón. Iván Massagué. Marina Salas. Oriol Pla
Creo que hay películas no aptas para espectadores vagos y que son una tentación para aquellos que se sienten motivados cuando tienen que construir su propia experiencia con a partir de lo que se les propone.
Y no, no me estoy refiriendo a sesudas inmersiones en Tarkovski o Godard sino, en este caso, a una cinta en apariencia humilde a la que he llegado por casualidad. Se titula Desayuna conmigo y la había visto en el catálogo de Filmin. Reconozco que soy influenciable: sus nominaciones en los Premios Gaudí me la pusieron en la diana. Y ahí comenzó nuestra relación.
En un inicio, me parece una muestra de ese hiperrealismo estéticamente cuidado con el que se está sustituyendo la técnica aparentemente amateur que, hasta hace poco, era necesaria para ser considerado veraz. Son varios los personajes que cruzan sus historias en una Barcelona más o menos alternativa y en ese borde del tiempo donde parece que tienes que decidir el resto de tu vida. A través de varias coincidencias, los cuatro protagonistas quedan atados en una estructura de piezas que van encajando.
Y es cuando me encuentro preocupado pensando que esa artificialidad lastra la fluidez y que no me siento cómodo según mis cánones narrativos, cuando hago un esfuerzo de humildad por entender que es lo que el director quiere construir para nosotros. Sólo me hace falta abrir esa puerta. No sé explicar cual es la alquimia que de pronto funciona, pero entonces entiendo el juego, creo ser consciente ( no existen certezas absolutas cuando suponemos el pensamiento ajeno ) de que a Morales no le interesa tanto la credibilidad de la aventura como la de sus personajes, que su propuesta es casi un ensayo dramatizado de la fragilidad de las relaciones casi como ese documental al que Natalia no encuentra el final hasta que Omar lo cierra inesperadamente. Para desarrollar esta propuesta, sí, el director/ guionista utiliza códigos de comedia urbana, pero no nos confundamos: el final no es un final feliz sino, probablemente, uno de esos finales falsos que, salvando las distancias, Buñuel instituyó con Viridiana.
Pues nada, que esta película me ha dado para todo eso. Y además para recordar los magníficos actores que en tan pocas ocasiones tienen la oportunidad de ser protagonistas aunque lo merecerían siempre.
El cine, experiencia colectiva, puede ser y es en muchas ocasiones, tan individual como la lectura de un libro o escuchar música ( un componente por cierto muy importante aquí ). En mi caso, cada vez más, con ciertas películas, la experiencia significa esa relación de búsqueda y descubrimiento, quizás menos epidérmica y más reflexiva. Y no quiero cometer el error en la presunción de elegir una de las dos, ambas son válidas. Y posiblemente muchas películas admitan las dos lecturas.
Gracias Iván Morales por hacerme pensar tanto con Desayuna conmigo.
Público

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